Desde las primeras horas de la mañana, brigadas oficiales, acompañadas de representantes de organismos sociales y de la Defensa Civil, iniciaron el traslado de decenas de familias que por años han ocupado terrenos en las márgenes del río Ozama y bajo la estructura del puente. El operativo busca liberar el espacio para trabajos de readecuación y evitar riesgos ante posibles deslizamientos o inundaciones, especialmente en temporada de huracanes.
Las autoridades han ofrecido soluciones habitacionales en proyectos de viviendas ubicados en sectores como Ciudad Juan Bosch y Los Alcarrizos, así como compensaciones económicas temporales para quienes califiquen. Sin embargo, no todos los residentes han recibido con agrado las condiciones planteadas. Algunos vecinos expresaron que las indemnizaciones no cubren el valor real de las mejoras que han realizado en sus viviendas, mientras otros argumentan que el proceso se lleva a cabo con poca anticipación.
“Nos dicen que es por nuestro bien, pero muchos aquí no tienen a dónde ir de inmediato, y la ayuda prometida no llega en la cantidad que necesitamos”, expresó una de las afectadas, quien pidió mantener su identidad en reserva. Estas quejas contrastan con los testimonios de familias que sí aceptaron los acuerdos, reconociendo que el traslado les permitirá acceder a viviendas más seguras y a servicios básicos más estables.
Funcionarios del MIVED reiteraron que el objetivo no es solo despejar el área, sino garantizar una reubicación digna. “Estamos comprometidos con brindar un techo seguro y con la preservación del entorno del río Ozama, que necesita una intervención integral”, explicó un representante de la institución.
Con este traslado, se espera reducir los riesgos de desastre, recuperar el entorno del puente y mejorar la movilidad en una de las principales vías de conexión entre Santo Domingo Este y el Distrito Nacional, aunque las autoridades reconocen que el desafío mayor es lograr que cada familia sienta que su derecho a una vivienda digna ha sido respetado.



