Israel lanzó este lunes un intenso aluvión de ataques aéreos sobre amplias zonas del Líbano en lo que fue el día más mortífero para el país desde, al menos, la guerra librada en 2006 entre Israel y el poderoso grupo militante Hezbollah, respaldado por Irán.
El terror y la desesperación se apoderaron de los residentes libaneses cuando las bombas israelíes mataron al menos a 492 personas, entre ellas decenas de niños, e hirieron a más de 1.600, según las autoridades, mientras los residentes huían de sus hogares desesperados por ponerse a salvo.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que su país está cambiando el “equilibrio de poder” en su frente septentrional, mientras su Ejército afirmaba haber atacado este lunes 1.600 activos de Hezbollah en todo Líbano y no descartaba la posibilidad de una invasión terrestre.
Varios países advirtieron de que los ataques aumentan el riesgo de una guerra regional más amplia y pidieron por una presión internacional urgente para desescalar la situación. A pesar de la magnitud y la intensidad de los ataques de este lunes, ninguna de las partes califica la actual escalada de guerra.
¿Qué ocurrió?
Este lunes, Israel intensificó su campaña aérea contra Hezbollah, lanzando “ataques de gran envergadura” contra el grupo militante respaldado por Irán en Líbano. Fue el día más mortífero de ataques israelíes en el Líbano desde la guerra de 2006 y afectó a varias zonas del país, principalmente en el sur y el este, cerca de la frontera con Siria, donde el grupo militante tiene una fuerte presencia.
Entre los muertos y heridos hay mujeres, niños y médicos, según informó este lunes el Ministerio de Sanidad libanés. No está claro cuántas de las víctimas eran civiles o militantes de Hezbollah, pero muchos de los lugares descritos por Israel como objetivos de Hezbollah son también barrios residenciales y pueblos.







