En la República Dominicana, los hospitales públicos ofrecen consultas médicas generalmente gratuitas o con un costo simbólico que ronda los 200 pesos, dependiendo de si el paciente cuenta con seguro médico. Sin embargo, el verdadero «costo» para los usuarios no siempre es económico, sino temporal y emocional.
El Hospital Infantil Dr. Robert Reid Cabral, uno de los principales centros pediátricos del país, atiende en promedio 16,683 consultas y 12,880 emergencias al mes. Esta alta demanda genera largas jornadas de espera para los pacientes. Muchos padres llegan desde las primeras horas de la mañana, con mochilas cargadas de alimentos y suministros, para enfrentar horas de espera antes de ser atendidos. En ocasiones, los tiempos de espera pueden extenderse hasta seis meses para obtener una cita especializada, especialmente en áreas como neurología, cardiología y nefrología.
A pesar de los esfuerzos por mejorar la infraestructura, como la instalación de nuevos equipos y la donación de un ascensor para pacientes en estado crítico, los usuarios continúan enfrentando desafíos. El ascensor principal del hospital se encuentra en mantenimiento, lo que obliga a muchos pacientes a subir por las escaleras, a menudo cargando a sus hijos en brazos.
La experiencia de los pacientes refleja una realidad compleja: aunque el acceso a la atención médica es gratuito o de bajo costo, la calidad del servicio y la eficiencia en la atención siguen siendo áreas que requieren atención y mejora.



