La embajadora Sonia Guzmán inauguró el primer mural dominicano en la capital de Estados Unidos, en colaboración con la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, y el embajador Carlos de la Mota, viceministro para las Comunidades Dominicanas y director del Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX).
El mural, ubicado en la popular Calle 14, fue creado por el talentoso artista Néstor García, conocido como Angurria, y contó también con la colaboración de la Oficina de la Alcaldesa Muriel Bowser para Asuntos Latinos de Washington, D.C., y su director ejecutivo, el dominicano Eduardo Perdomo.
Esta impresionante obra de arte representa la trayectoria y contribuciones de la comunidad dominicana en Washington, destacando a dos figuras emblemáticas: Casilda Luna y Daniel Bueno. Ambos activistas sociales hicieron significativas aportaciones al desarrollo de sus compatriotas y la defensa de sus derechos.
Daniel Bueno fue un reconocido empresario musical y promotor durante muchos años, realizando numerosos actos de caridad y beneficencia, además de ayudar a muchos artistas en la región. Por su parte, Casilda Luna fue una activista social incansable y luchadora por la diversidad y la inclusión, tocando las vidas de generaciones de latinos. Trabajó como trabajadora social en el popular vecindario de Columbia Heights, ayudando a los residentes locales a encontrar vivienda y satisfacer necesidades urgentes. Fue galardonada con el Premio al Emigrante Dominicano Oscar de la Renta en su tercera edición, en reconocimiento a su labor.
La embajadora Guzmán destacó que “sabemos que el arte estimula la empatía y promueve la comprensión de diferentes perspectivas y realidades. Esperamos que este mural inspire a las nuevas generaciones al ver plasmados, además de estos dos representantes de la comunidad, elementos dominicanos como la bandera, la tambora, las cayenas y las mariposas, emblemas de libertad, junto con el sol caribeño y el verde esperanza”.
La ceremonia de inauguración contó con la presencia de los protagonistas del mural, quienes, llenos de entusiasmo y emoción, estuvieron acompañados de sus familiares y miembros de la comunidad latina. Este mural no solo representa un homenaje a la historia de los dominicanos en Washington, sino que también se erige como un símbolo de unidad y orgullo cultural para todos los dominicanos en el exterior.



