Observando la gravedad de la inestabilidad que estamos atravesando en la región, y el interés mostrado por el presidente de la República, Luis Abinader, al anunciar que sostendrá una reunión con los expresidentes Leonel Fernández, Danilo Medina e Hipólito Mejía ha generado expectativas comprensibles en la ciudadanía, esperanzados en que es para abordar la crisis haitiana y que dicho encuentro pueda representar un avance hacia una política migratoria de Estado coherente, firme y sostenible. Sin embargo, cuando la solemnidad del gesto no se traduce en hechos, el riesgo es que la unidad nacional quede reducida a un recurso estético y no a una estrategia efectiva.
De ahí que, desde el primer momento el expresidente Leonel Fernández asumió una postura clara, firme y coherente con los principios de la Fuerza del Pueblo, partido que hoy lidera como la principal fuerza de oposición en el país. Si bien reconoció la cortesía del presidente Abinader, advirtió con lucidez que “quizás lo prudente no sea una presencia en el Palacio Nacional”, aludiendo a la posibilidad de que la convocatoria quedara reducida a una operación de imagen sin efectos reales sobre la política migratoria. Esa advertencia no fue un simple gesto político, fue una defensa del método y del fondo, un llamado a que el diálogo no se convirtiera en una foto protocolar, sino en un proceso verdaderamente incluyente, democrático y comprometido con la soberanía nacional.
En consonancia con su visión de Estado, Fernández propuso que el escenario adecuado fuera otro y que sea integrado además el Consejo Económico y Social (CES), institución facultada para búsqueda de consenso entre los actores sociales y debatir los grandes temas de la vida nacional. La sugerencia fue finalmente acogida por el propio Gobierno, lo cual, valida no solo la solidez del planteamiento de Fernández, sino también la capacidad de la oposición para incidir de manera constructiva y patriótica en los grandes debates nacionales.
El expresidente Fernández ha informado al país que recibió una llamada del presidente Luis Abinader donde le indica que: “el presidente se ha comunicado conmigo para hacerme una invitación formal y cordial a estar el próximo miércoles en el ministerio de la fuerzas armadas, el ministerio de defensa, él tiene unas informaciones que quiere compartir con los expresidentes y por supuestos ahí estaremos, yo le había sugerido, él acepto que no se quedara solamente plano de dialogo con los expresidentes sino que convoque a toda la sociedad organizada empresarios, sindicatos, núcleo profesionales, sociedad civil, para escucharles y de ahí salir con una propuesta nacional en el marco del concejo económico y social o sea que eso no se va quedar en un dialogo solamente con los expresidentes, sino que habrá una convocatoria para un dialogo nacional donde se obtendrán las ideas que permitirán elaborar un plan de acción para enfrentar la crisis que tenemos hoy día, la cris migratoria que afecta la republica dominicana y que requiere de un acuerdo nacional de como proceder a mitigar los efectos de esa crisis migratoria”. Sin embargo, institucionalizar el diálogo no basta si no se orienta hacia metas específicas, como controlar la frontera, impedir el ingreso irregular, sancionar las redes de tráfico humano y aplicar la Ley General de Migración No. 285-04 sin ambigüedades.



