Para la Cybertruck, una iniciativa predilecta de Musk quien afirmaba que constituía la mejor creación de Tesla, esta medida representa una conclusión discreta para uno de los lanzamientos de mayor repercusión en la industria automotriz.
La Cybertruck de Tesla, la voluminosa camioneta elaborada en acero inoxidable que generó admiración y sarcasmo debido a su diseño futurista, cesará su producción durante el año entrante.
El viernes, el director ejecutivo Elon Musk comunicó la descontinuación del modelo mediante un breve mensaje en X, su plataforma social, donde detalló que la fabricación del vehículo «irá disminuyendo» hacia mediados de 2027 en sus instalaciones situadas a las afueras de Austin, Texas. Musk aclaró que esta decisión pretende facilitar una mayor fabricación de su robotaxi Cybercab.
«Pocos vehículos en la historia han generado tanta atención», sostuvo Armen Hareyan, cuyo portal digital Torque News está enfocado en la industria automotriz. «La Cybertruck se convirtió en un símbolo cultural: amada, ridiculizada e imposible de ignorar».
La Cybertruck debutó públicamente mediante un evento de gran notoriedad en 2019, momento en que un diseñador de Tesla lanzó una bola de metal contra la camioneta para evidenciar la presunta resistencia inquebrantable de sus cristales, observando cómo este se fracturaba por completo. Reiteró el procedimiento en otra ventanilla del vehículo, la cual sufrió idéntica rotura.
A pesar de que diversos observadores expresaban mofas, Musk permaneció firme en su postura.
“Solo quería crear un tanque de batalla futurista, algo que pareciera sacado de ‘Blade Runner’ o ‘Alien’ o algo parecido, pero que también fuera altamente funcional”, manifestó a Automotive News. El ejecutivo lo definió como “un coche deportivo mejor que un Porsche 911” y “una camioneta mejor que una F-150”.
Para diversos analistas, la camioneta encarnó la proyección automotriz idónea de la personalidad audaz y provocadora de Musk.
“Un vehículo realmente controvertido presentado por una persona controvertida en un mercado donde ninguna de las camionetas eléctricas ha logrado captar la demanda”, aseveró Spencer Penn, un ex directivo de Tesla que se retiró de la firma con anterioridad al lanzamiento de la Cybertruck y que actualmente encabeza la compañía de software de compras LightSource.
Penn rememoró haber presenciado el evento de revelación y haber experimentado un rechazo inicial hacia la Cybertruck, catalogando su estética de «locura». Sin embargo, a medida que la examinaba, su percepción comenzó a transformarse. Se registró para una reserva previa, si bien finalmente no adquirió la Cybertruck debido a que Musk no hizo efectiva su promesa de fijar una cifra menor a 40 000 dólares, comercializándose los primeros ejemplares por el doble de dicho valor o más. Penn sostuvo que el modelo integra la visión audaz de Tesla orientada a promover la innovación.
“Algunas de estas apuestas funcionan y otras no”, puntualizó.
Aunque el cese en la fabricación de la Cybertruck respondería a los resultados comerciales obtenidos, asimismo refleja el viraje de Tesla hacia los automóviles autónomos, segmento en el que Musk compromete la proyección futura de la corporación.
Musk proyectó en su momento que ensamblaría 250.000 unidades de la Cybertruck anualmente. No obstante, conforme a los registros de Kelley Blue Book, Tesla comercializó únicamente 20.237 unidades durante el último año, una cifra cercana al 50% de lo registrado en el periodo previo. Los volúmenes de venta contabilizados hasta el cierre de septiembre del año en curso experimentaron un descenso adicional del 28%, según los datos de la citada firma.
Si el aspecto prominente, geométrico e inusual de la Cybertruck no resultaba suficiente para disuadir a diversos compradores potenciales, el propio Musk propició el alejamiento al asociarse con un conjunto de figuras del espectro político conservador, destacando entre ellas el presidente estadounidense Donald Trump. Su imagen pública se distanció de ciertos consumidores a medida que transitaba de un perfil innovador y excéntrico a una figura divisiva que destinaba elevadas sumas económicas a la búsqueda de gravitación política.
Diversos propietarios de Tesla, con anterioridad entusiastas, procedieron a vender aceleradamente sus automóviles o colocaron calcomanías en sus defensas con el texto: «Lo compré antes de que Elon se volviera loco». Ciertos colectivos impulsaron protestas ante las distribuidoras de Tesla y exhortaron a los accionistas a desprenderse de sus títulos. Estas manifestaciones derivaron en actos vandálicos: se lanzaron artefactos incendiarios contra unidades de Tesla, se registraron incendios en puntos de recarga y las sedes comerciales sufrieron pintadas de grafitis.
Los simpatizantes de la Cybertruck se transformaron de igual modo en objetivo de agresiones, siendo expuestos a exclamaciones de «¡Nazi!» y ademanes despectivos.
Ross Blankenship constituye uno de estos usuarios. Al contemplar la Cybertruck por primera ocasión, experimentó una evocación de su niñez vinculada a sus etapas de juego en «Halo», la franquicia de videojuegos de ciencia ficción, decidiendo que debía adquirir una unidad.
“Tenía ese espíritu infantil que me impulsaba a formar parte de algo genial que cambiaría el futuro de la industria automotriz”, expresó Blankenship mediante una comunicación telefónica efectuada desde su Cybertruck mientras transitaba por Sunnyside, Colorado. A pesar de que Blankenship sintonizaba con las posturas políticas de Musk, lamentó presenciar la conversión del automóvil en un emblema partidario. “Nunca lo compré por otra razón que la fascinación por la tecnología futura de las camionetas… así que fue un poco deceionante”.
Asimismo, manifestó que adquiriría nuevamente otra Cybertruck de manera decidida, describiendo el cierre de su ciclo de producción como «un momento triste».
Con información de Listín Diario.



