Desde el año 1851, la República Dominicana ha sido impactada por al menos setenta huracanes, lo que evidencia su alta vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos extremos debido a su ubicación geográfica en el corazón del Caribe. A lo largo de más de un siglo y medio, estos ciclones tropicales han dejado huellas profundas en la historia del país, causando pérdidas humanas, daños materiales, inundaciones, y afectaciones a la infraestructura y la agricultura. Entre los más devastadores se destacan el huracán San Zenón (1930), considerado uno de los más destructivos, así como el huracán David (1979) y George (1998), que causaron estragos a nivel nacional. Esta recurrencia ha impulsado el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, la planificación urbana más resiliente y la creación de políticas públicas enfocadas en la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático. La historia de estos setenta huracanes es también la historia de la resiliencia del pueblo dominicano frente a los embates de la naturaleza.



