El próximo mes, la selección absoluta masculina de República Dominicana vivirá un hito sin precedentes al desfilar por primera vez por una de las grandes pasarelas del fútbol internacional: la Copa Oro de la Concacaf. Para esta histórica etapa, el técnico argentino Marcelo Neveleff ha confeccionado una convocatoria de lujo, integrada por algunos de los futbolistas de mayor proyección y alcurnia que han vestido la camiseta tricolor.
Uno de los nombres que más resalta es el del mediocampista Pablo Rosario, de 28 años, actualmente en el OGC Nice de la Ligue 1 francesa. Rosario, nacido en Ámsterdam de padres dominicanos, fue convocado en cinco ocasiones por la selección de Países Bajos, aunque solo disputó 45 minutos en un amistoso, lo que le permite representar oficialmente a Dominicana en competencias FIFA. Su decisión de integrarse al equipo caribeño marca un nuevo triunfo para el ambicioso proyecto que lidera Neveleff.
El calendario inmediato de la selección es exigente. Primero enfrentará dos partidos clave por las eliminatorias mundialistas rumbo a la Copa del Mundo de 2026, organizada por Estados Unidos, México y Canadá. Visitará a Guatemala el 6 de junio y recibirá a Dominica el 10 de junio en Santo Domingo, en encuentros cruciales para mantener vivas sus aspiraciones.
Luego llegará la esperada participación en la Copa Oro 2025, que se disputará en Estados Unidos del 14 al 22 de julio. Dominicana fue sorteada en un grupo durísimo junto a tres potencias regionales: México, Costa Rica y Surinam.
Además de Rosario, el plantel contará con otros jugadores de alto perfil que han sido seducidos por el plan de Neveleff para transformar el fútbol dominicano. Entre ellos destacan:
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Junior Firpo, lateral del Leeds United, con pasado en el FC Barcelona y experiencia en la Premier League.
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Mariano Díaz, exdelantero del Real Madrid, quien ya ha vestido la camiseta nacional y es una de las apuestas ofensivas del combinado.
La inclusión de estos nombres evidencia una estrategia clara de la Federación Dominicana de Fútbol: aprovechar la diáspora y atraer a futbolistas de élite con raíces dominicanas para potenciar la competitividad del equipo.
Este renovado grupo no solo busca avanzar en las eliminatorias rumbo a 2026, sino también dejar una huella en su debut copero y consolidar a República Dominicana como un nuevo actor de peso en el fútbol de Concacaf.



