Llanto y negación fue lo que se encontró este martes en los locales de la “Fundación Restaurando Vida, un Muerto que Revive”, detrás de la iglesia del mismo nombre, ubicada en La Pared de Haina, San Cristóbal.
Frente al templo, pintado de color blanco, hay una calle sin asfalto, un trayecto que lleva hasta las edificaciones de la fundación, donde según las autoridades, operaba una supuesta red de maltrato y abuso infantil.
Las lágrimas eran derramadas por Seneida Fernández, pastora de la fundación y varios integrantes que negaban cualquier vinculación con abuso o maltrato a niños y niñas, sobre todo de los 14 recuperados por las autoridades.
Lo primero que se observó al llegar a las inmediaciones de la fundación fue una vivienda de dos plantas donde tenían los niños y niñas que eran recibidos por la institución.
El techo de la edificación es de zinc y con bloques de cemento sin una capa de mezcla de cemento sobre sus paredes.
En la entrada, para poder ingresar a la residencia, hay un letrero: “Santidad a Jehová. No se permiten personas fuera del orden de Dios”, acompañado por pasajes bíblicos y más reglas.
Y agrega “Quien no cumpla estás reglas no podrá estar aquí”.
Mal olor y descuido
Al ingresar a las habitaciones de la morada, un hedor de humedad recibió a reporteros de Listín Diario que enseguida observaron que el lugar cuenta con dos niveles. Dentro del primero se encuentra un baño, una sala de estar, una cocina y cuatro habitaciones.
En los dormitorios existía una gran cantidad de vestimentas, juguetes, afiches y varias camas, entre ellas tres camarotes.
Y agrega “Quien no cumpla estás reglas no podrá estar aquí”.
Mal olor y descuido
Al ingresar a las habitaciones de la morada, un hedor de humedad recibió a reporteros de Listín Diario que enseguida observaron que el lugar cuenta con dos niveles. Dentro del primero se encuentra un baño, una sala de estar, una cocina y cuatro habitaciones.
En los dormitorios existía una gran cantidad de vestimentas, juguetes, afiches y varias camas, entre ellas tres camarotes.
Alexandra agregó que proviene desde Azua y que el centro “es una de las mejores cosas que ha pasado en el lugar”.
De igual forma, Seneida Fernández, esposa de Ángel Gabriel Capellán y pastora dentro de la fundación, explicó que las acusaciones que recibe el centro sobre un supuesto maltrato y abuso infantil son falsas.
Alexandra agregó que proviene desde Azua y que el centro “es una de las mejores cosas que ha pasado en el lugar”.
De igual forma, Seneida Fernández, esposa de Ángel Gabriel Capellán y pastora dentro de la fundación, explicó que las acusaciones que recibe el centro sobre un supuesto maltrato y abuso infantil son falsas.
En ese sentido, la mujer indicó que dentro del lugar no existe vulnerabilidad y que por eso entiende que los niños no debían estar en una “situación infrahumana”.
Un hombre identificado como Samuel aseveró que uno de los mayores problemas del lugar son las personas que acuden allí, debido a que varios de ellos han realizado robos y su presencia atormenta a la comunidad.
“Eso es una cueva de ladrones, había mucho maltrato. No sabes lo que hacen esas personas por ahí y vienes y los traes”, dijo.



