La procrastinación del sueño: ¿Por qué retrasamos la hora de dormir?
Santo Domingo.- Aunque el agotamiento se acumule durante todo el día, muchas veces, al llegar la noche, encontramos excusas para retrasar el momento de acostarnos. Ya sea conversando con alguien, leyendo o simplemente enganchados al móvil, este comportamiento es conocido como «bed procrastination» o procrastinación del sueño.
Según especialistas de Quirón Salud, este fenómeno se refiere a posponer el descanso a pesar del cansancio evidente, un comportamiento psicológico vinculado a la procrastinación general, donde se aplazan tareas importantes para reemplazarlas por actividades más agradables o irrelevantes, como el entretenimiento nocturno.
¿Por qué postergamos la hora de dormir?
Estudios indican que quienes no logran disfrutar de actividades placenteras durante el día, tienden a retrasar la hora de dormir para «recuperar» ese tiempo perdido. Este fenómeno ocurre porque, al no tener espacio personal durante la jornada, el impulso de permanecer despiertos por la noche aumenta.
Además, se ha identificado un patrón llamado “procrastinación por venganza”, donde las personas, tras un día lleno de obligaciones, sacrifican horas de sueño para experimentar un pequeño momento de libertad, aunque eso implique tener menos descanso.
Impacto en la salud emocional y física
Aunque esta estrategia de autocompensación pueda parecer efectiva a corto plazo, a largo plazo trae consecuencias negativas. Las personas que retrasan constantemente la hora de dormir experimentan fatiga, falta de concentración, irritabilidad y bajo rendimiento al día siguiente. Un estudio de la Universidad de Málaga resalta que este comportamiento puede desencadenar problemas emocionales, como trastornos del estado de ánimo, alteraciones alimentarias y dificultades para regular las emociones.
El comportamiento de los «vespertinos», aquellas personas que suelen acostarse tarde, se asocia también con un mayor riesgo de problemas psicológicos, mientras que los que siguen un cronotipo matutino, es decir, se acuestan y levantan temprano, presentan mayores niveles de resiliencia y bienestar emocional.
En resumen, la procrastinación del sueño es un fenómeno cada vez más común que afecta la calidad del descanso y el bienestar general. La clave para evitar sus efectos negativos es encontrar un balance entre las responsabilidades del día y el tiempo personal, priorizando un descanso adecuado para mejorar la salud física y mental.



