La muerte de una trabajadora de un instituto especializado en el estudio de la peste en Siberia ha colocado a Rusia bajo vigilancia sanitaria internacional ante la sospecha de que pudiera tratarse de peste neumónica, una enfermedad bacteriana grave que puede transmitirse entre personas.
Pero, hasta este miércoles 7 de octubre, no existe un caso de peste confirmado oficialmente en Rusia relacionado con el episodio.
La alerta comenzó después de que una empleada del Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk y el Lejano Oriente fuera hospitalizada con una neumonía grave y muriera el pasado 2 de octubre.
Informaciones iniciales de medios rusos plantearon que la mujer pudo haber estado expuesta accidentalmente en el laboratorio a un agente relacionado con la peste. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha aclarado que esa hipótesis todavía no ha sido confirmada.
Las autoridades rusas comunicaron posteriormente a la OMS que no se han registrado casos recientes de peste en la región de Irkutsk y que las personas identificadas como contactos de la fallecida no han dado positivo a patógenos infecciosos peligrosos. Sin embargo, alrededor de 200 personas fueron puestas en cuarentena o bajo vigilancia médica.
La OMS mantiene abiertas varias preguntas y ha solicitado a Moscú información sobre las pruebas realizadas a la fallecida, el motivo de las medidas sanitarias adoptadas y el estado de sus contactos.



