La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y su principal función es proteger los tejidos internos de factores ambientales. Está compuesta por varias capas, y la más profunda es la que contiene proteínas como el colágeno y la elastina, esenciales para su estructura y flexibilidad.
El colágeno, que constituye el 80% de la estructura de la piel, proporciona firmeza y resistencia, mientras que la elastina permite que la piel se estire y recupere su forma original.
Cuando una persona aumenta de peso, la piel se estira para acomodar el volumen extra. Este proceso, aunque gradual, es similar a lo que ocurre en el embarazo, donde la piel se expande para dar cabida al crecimiento del bebé. En estos casos, la piel generalmente recupera su forma después del parto, ya que el estiramiento no es tan prolongado ni excesivo.




