En medio de las constantes discusiones públicas sobre la explotación minera en la República Dominicana, el Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Paíno Henríquez, hizo un llamado a la necesidad urgente de definir una política minera clara y coherente para el país. Henríquez subrayó que es esencial que la nación decida, de manera unificada, cuál será su enfoque sobre el aprovechamiento de los recursos mineros, considerando los beneficios económicos y los impactos ambientales de esta actividad.
«Es necesario que la República Dominicana defina qué vamos a hacer con la minería a futuro. Este es un tema que genera debates constantes, con algunas voces a favor y otras en contra, pero como país debemos tomar una decisión clara sobre si aprovechamos o no nuestros recursos mineros», manifestó Henríquez en una reciente declaración.
El ministro destacó que el tema de la minería va más allá de las competencias de los ministerios de Medio Ambiente y Energía y Minas, ya que involucra a toda la sociedad, incluidos los sectores productivos, las comunidades afectadas, los ambientalistas y los legisladores. Según Henríquez, es fundamental que el debate sobre la minería sea abordado desde una perspectiva integral, que considere tanto los beneficios económicos derivados de la explotación de recursos como la necesidad de proteger el medio ambiente y garantizar el desarrollo sostenible.
Este llamado a la reflexión surge en un contexto en el que la República Dominicana enfrenta crecientes desafíos relacionados con la minería. Por un lado, los recursos mineros representan una fuente importante de ingresos para el país, especialmente a través de la extracción de oro, plata y otros minerales. Sin embargo, la actividad minera también ha generado preocupación debido a sus efectos negativos en el medio ambiente, como la deforestación, la contaminación del agua y el daño a los ecosistemas locales.
La postura del ministro Henríquez refleja la creciente urgencia de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la protección del entorno natural. En este sentido, se ha sugerido la implementación de prácticas más responsables y sostenibles en la industria minera, que promuevan la recuperación de tierras degradadas, la utilización de tecnologías menos contaminantes y el fortalecimiento de la legislación ambiental.
El debate sobre la minería en la República Dominicana se ha intensificado en los últimos años, especialmente debido a la explotación de las minas de Pueblo Viejo, una de las mayores productoras de oro en América Latina, y el proyecto minero en la región de Loma Miranda, que ha generado controversia debido a su impacto potencial sobre los recursos hídricos. Estos proyectos han movilizado a diferentes sectores de la sociedad, desde empresas mineras hasta grupos ecologistas, quienes han planteado sus preocupaciones sobre los riesgos que la minería representa para el bienestar de las generaciones futuras.
En este contexto, Henríquez hizo un llamado a que el país, de manera consensuada, defina cuál será su modelo de desarrollo minero, con una visión a largo plazo que tome en cuenta tanto el crecimiento económico como la protección de los recursos naturales, esenciales para el bienestar de la población y la preservación de la biodiversidad del país.
Este debate sobre la minería, que involucra tanto al sector público como al privado y a la sociedad civil, es crucial para asegurar que la República Dominicana pueda aprovechar sus recursos de manera responsable y sostenible, y que se puedan mitigar los impactos negativos que han sido motivo de preocupación a lo largo de los años.



