Entre el 6 y el 11 de diciembre de 2024, más de 207 personas, entre las cuales se encuentran 134 hombres y 73 mujeres, fueron ejecutadas en un violento ataque perpetrado por la banda Wharf Jérémie en la zona de Cité Soleil, uno de los barrios más empobrecidos del área metropolitana de Puerto Príncipe, Haití. La mayoría de las víctimas eran personas mayores que fueron brutalmente asesinadas tras ser acusadas de practicar vudú y de haber causado la enfermedad del hijo de uno de los líderes de la banda criminal.
El informe de investigación presentado este lunes por la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), en colaboración con el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH), actualizó el número de víctimas de esta masacre, elevándolo a 207. Este informe ha revelado detalles estremecedores sobre los crímenes cometidos, que fueron perpetrados con una violencia extrema y sin piedad, en un contexto de creciente impunidad y descontrol en varias regiones de Haití.
Los crímenes ocurrieron en una de las zonas más conflictivas de Puerto Príncipe, donde la banda Wharf Jérémie, conocida por su violencia y control territorial, sembró el terror entre los habitantes de Cité Soleil. Las víctimas fueron acusadas de ser hechiceras o de tener poderes sobrenaturales, y se les responsabilizó de la enfermedad que afectaba al hijo del líder de la banda, un acto que desató una ola de asesinatos.
Según el informe de la ONU, entre las víctimas se incluyen también personas que intentaron huir del área por temor a represalias. Además, algunas de las víctimas fueron ejecutadas por ser sospechosas de haber filtrado información sobre las actividades de la banda a los medios locales o a organizaciones de derechos humanos. La violencia fue tal que incluso aquellos que intentaban escapar del barrio o denunciar los crímenes fueron alcanzados por los sicarios de la banda.
Los detalles del informe apuntan a que la masacre fue sistemática y cuidadosamente ejecutada, con la banda actuando como una fuerza de choque que sembró terror y desolación. La situación en Haití se ha vuelto cada vez más insostenible, con las bandas criminales tomando el control de amplias zonas del país, donde el Estado ha perdido gran parte de su capacidad de respuesta ante el crimen organizado.
La masacre en Cité Soleil ha conmocionado a la comunidad internacional y ha puesto de manifiesto la grave crisis de seguridad y derechos humanos que vive Haití. Las autoridades locales, en colaboración con las fuerzas de paz internacionales y las organizaciones de derechos humanos, se han comprometido a investigar los hechos, pero la impunidad y el terror sembrado por las bandas criminales hacen que la justicia sea una meta difícil de alcanzar.
Esta tragedia resalta la urgente necesidad de fortalecer la presencia del Estado en áreas de conflicto, así como la cooperación internacional para enfrentar el crimen organizado que está devastando a Haití. Mientras tanto, las víctimas y sus familias siguen esperando respuestas y justicia, mientras la violencia continúa siendo una constante en la vida de muchos haitianos.



