Fallece Marta Thayer, un ícono de la Ciudad Colonial y matriarca de una nueva familia
Santo Domingo.- La Ciudad Colonial ha perdido a una de sus figuras más queridas y entrañables: Marta Thayer, una mujer cuya presencia magnética iluminaba cada rincón adoquinado del histórico vecindario. Con su energía arrolladora y su inconfundible espíritu italiano, doña Marta, nacida en Italia y napolitana de corazón, se ganó el cariño de todos aquellos que tuvieron la suerte de conocerla.
A su lado, siempre, estuvo su compañero inseparable, don Jimmy Thayer, un caballero americano cuya presencia tranquila y sabiduría silenciosa complementaban perfectamente la vitalidad de Marta. Juntos, conformaron una pareja de gran distinción y calidez, y para muchos, fueron mucho más que simples conocidos: una nueva familia.
Hace más de tres décadas, cuando un recién llegado llegaba a la Ciudad Colonial, no era difícil ver en ellos dos figuras intocables, pero con el tiempo, la genuina calidez de Marta y Jimmy derribó cualquier barrera. Marta, con su entusiasmo desbordante por la vida, y su amor profundo por la Ciudad Colonial, se convirtió en una mentora y amiga para quienes la rodeaban, mostrándoles los secretos y encantos de su querido barrio.
En los últimos meses, tras la dolorosa partida de su madre, la dulzura y el consuelo de doña Marta se convirtieron en un bálsamo para el dolor. En sus paseos, en sus conversaciones, Marta ofreció su apoyo incondicional, al igual que en los domingos que se convirtieron en rituales de afecto, entre risas, cocina italiana y la calidez de su hogar.
Con su partida, la Ciudad Colonial y quienes la conocieron pierden a una mujer única, un faro de bondad que, con su generosidad, dejó una huella imborrable en todos los que tuvieron el privilegio de cruzarse en su camino. La reina napolitana de corazón generoso, como se la conocía, será recordada como una madre adoptiva para muchos y un testimonio del poder de los lazos de amistad y amor incondicional.
Su legado vivirá en las calles que tanto amó y en los corazones que tocó con su luz.



