Asesinado en 2018 por Ana Julia Quezada, entonces pareja del padre del menor—, ha reaccionado con firmeza ante la reciente apertura de una investigación contra Quezada, quien presuntamente habría mantenido relaciones sexuales con funcionarios del centro penitenciario a cambio de un teléfono móvil.
Los hechos, que habrían tenido lugar en la cárcel de Brieva (Ávila), donde Quezada cumple una condena de prisión permanente revisable, han generado una fuerte polémica. No es la primera vez que Ramírez denuncia posibles tratos de favor hacia la autora del crimen. En 2024, expresó su indignación por la supuesta autorización concedida a Quezada para grabar un documental dentro de la prisión.
Durante una rueda de prensa celebrada este miércoles en Almería, Ramírez manifestó su indignación ante estos nuevos señalamientos. «Comparezco aquí como madre de Gabriel, porque sigo siendo madre y lo seguiré siendo hasta el último día de mi vida. Por tanto, cada vez que salgan a mancharlo, a deteriorar su imagen o no se cumplan las condenas como se deben cumplir, este agravio me lo están haciendo a mí, y saldré a defenderlo», afirmó con firmeza.
Gabriel Cruz, de tan solo ocho años, fue asesinado el 27 de febrero de 2018 en la localidad de Las Hortichuelas, en Níjar (Almería). El crimen conmocionó a toda España, y la autora fue condenada por asesinato con alevosía y agravante de parentesco, al ser considerada parte del entorno familiar del menor.
La investigación interna actual busca esclarecer si Quezada vulneró las normas penitenciarias y si hubo responsabilidad por parte de los funcionarios implicados.



