El expresidente de la República y líder del partido Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, hizo este martes un llamado al Gobierno dominicano para que adopte un cambio de rumbo en el manejo de la crisis haitiana, dejando de lado lo que calificó como una actitud de «autosuficiencia» y adoptando en su lugar una postura basada en la humildad y el verdadero sentido de Estado.
Fernández criticó el enfoque actual del Gobierno frente a la situación en Haití, al considerar que no ha existido un diálogo genuino con las fuerzas políticas del país, sino una simple búsqueda de respaldo a decisiones previamente tomadas. En ese sentido, citó como ejemplo la reciente convocatoria a los partidos de oposición, que llegó acompañada de un anexo con las 15 acciones gubernamentales anunciadas el 6 de abril, sin espacio previo para debatirlas o consensuarlas.
“Eso, naturalmente, no es un diálogo. Es una imposición de una agenda ya decidida, donde se espera que los demás simplemente la respalden”, expresó Fernández.
El exmandatario reiteró que su organización ha planteado, en diversas ocasiones, la urgencia de un diálogo nacional amplio, inclusivo y con visión de Estado, como única vía para afrontar de forma eficaz y sostenible la crisis migratoria y de seguridad que representa la situación en Haití para la República Dominicana.
Postura de la Fuerza del Pueblo
Fernández afirmó que la Fuerza del Pueblo mantiene una posición firme en defensa de la soberanía nacional, pero aclaró que eso no puede traducirse en decisiones unilaterales, improvisadas o marcadas por la coyuntura política.
“Lo que enfrentamos no es un simple conflicto fronterizo, sino una crisis multidimensional que requiere coordinación regional, estrategia diplomática y unidad interna”, dijo el líder político, al tiempo que abogó por una política exterior más activa y coherente, en sintonía con organismos internacionales y gobiernos aliados.
Fernández concluyó instando al presidente Luis Abinader a reflexionar sobre la necesidad de construir una política de Estado con visión a largo plazo frente a la crisis haitiana, más allá de los intereses partidarios o del calendario electoral.



