Los equipos de la NBA promedian más de 37,5 tiros de tres puntos por partido en esta temporada. El curso pasado eran 35,1 por encuentro. Hace diez años eran 22,4. ¿La NBA usa o abusa del triple? ¿El juego se beneficia o sale perjudicado? ¿Son más bonitos los partidos con más anotaciones? Son solo algunos elementos que alimentan un debate que viene de lejos en el baloncesto estadounidense.
Ya sea la revolución de Steph Curry, el mejor lanzador de triples de la historia, un frío análisis de los números por parte de los entrenadores, dispuestos a asumir el riesgo de tiros más complicados, pero con mejor premio (3 en vez de 2 puntos), o una fisiológica evolución del juego, lo habitual en los últimos es asistir a partidos de temporada regular con resultados muy abultados.
El último jueves, Steph Curry selló un espectacular ocho de ocho desde el arco en la victoria de los Warriors contra los 76ers. El Denver Nuggets-Cleveland Cavaliers de hace pocos días acabó con victoria visitante por 149-135. 284 puntos anotados en total.
Los Boston Celtics, vigentes campeones, igualaron este año el récord de triples anotados en un partido (29) y lanzan más de 50 por encuentro. Este jueves frente a los Minnesota Timberwolves, tiraron 57 veces desde el perímetro.



