“La doctora no tomó ninguna nota y mantuvo su atención permanentemente en mí”, dice Fernando Egido, director general en Singular Bank, tras una visita médica en diciembre a la Fundación Jiménez Díaz, en Madrid. Aquel día vio por primera vez un sistema de inteligencia artificial (IA) que el grupo hospitalario Quirónsalud, propietario del centro, lleva probando desde el verano. “Me miraba más, fue una sensación de cercanía y atención mayor que otras veces, cuando tenía que alternar entre …
mirar a la pantalla del ordenador y a mí”, añade.
El sistema escucha la conversación entre médico y paciente, crea el informe médico en un lenguaje comprensible y propone un tratamiento, que el doctor debe confirmar. “Evita a los médicos las tareas de bajo valor, les permite estar centrados en el paciente, y la IA genera toda la parte administrativa que de otra manera tendrían que introducir ellos”, añade Egido.
Primera consulta médica en la que mi doctora está acompañada de una IA que resume la consulta, prepara el informe, rellena la medicación e incluso te apunta la cita en el sistema.
El grupo Quirónsalud llama al sistema Mobility Scribe y es un proyecto propio, según la compañía. En una conferencia en septiembre colgada en YouTube daban algunos detalles de su plan: “Es el proyecto estrella dentro de la casa”, decía Daniel Blanco, responsable de Aplicaciones Asistenciales. “El médico residente o las secretarias han servido como escriba, anotador, parte administrativa, nosotros aprovechamos la potencia de la IA para asumir estos roles”, añadía Blanco.



