La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia en la República Dominicana y en el mundo, caracterizándose por un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales, lo que afecta la capacidad de la persona para desenvolverse en su vida diaria. Esta enfermedad neurodegenerativa impacta gravemente no solo a quienes la padecen, sino también a sus familias, quienes enfrentan un proceso de desgaste emocional profundo a medida que el paciente pierde sus facultades cognitivas. El Parkinson ocupa el segundo lugar como enfermedad neurodegenerativa más común, con un impacto similar en la vida de quienes lo sufren y de sus seres queridos.
Mercedes Bruno, presidenta de la Asociación Dominicana de Alzheimer y Similares, expresó con contundencia lo devastador que puede ser vivir esta enfermedad desde el punto de vista de las familias. «Esta enfermedad le destruye la memoria al que la padece, pero le ataca el corazón a toda la familia. Transforma a las familias de manera brutal porque es muy difícil ver a un ser querido, que tuvo una vida productiva, cómo se va apagando lentamente como una vela. Es una situación que hay que vivirla para entenderla», comentó, destacando la enorme carga emocional que conlleva el cuidado de una persona afectada por demencia.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 55 millones de personas viven con demencia, siendo el 8.1 % de las mujeres y el 5.4 % de los hombres mayores de 65 años los más afectados. De esta cifra, 10.3 millones se encuentran en la Región de las Américas. Con el envejecimiento de la población mundial, se proyecta que este número aumentará considerablemente en las próximas décadas, alcanzando los 78 millones de personas para el año 2030 y 139 millones para el año 2050. Esta creciente prevalencia de la demencia plantea un reto significativo para los sistemas de salud pública y subraya la necesidad urgente de mejorar los recursos de diagnóstico, tratamiento y apoyo a las personas afectadas y sus familias.
El impacto social y económico de la demencia es vasto, lo que exige una mayor conciencia y acción para prevenir, diagnosticar y manejar la enfermedad de manera efectiva. Es crucial seguir promoviendo investigaciones y programas de sensibilización que ayuden a reducir el estigma y brinden apoyo tanto a los pacientes como a sus cuidadores.



