La actual administración de la Cámara de Cuentas concluirá su período de cuatro años en abril próximo como una de las menos productivas de la historia de ese organismo en términos de auditorías realizadas a instituciones públicas.
Las diferencias internas entre sus miembros, junto con la desconfianza hacia la gestión anterior, han ralentizado el trabajo de esta entidad, creada para examinar las cuentas del Estado.
Este Pleno, compuesto por cinco miembros y presidido por Janel Andrés Ramírez Sánchez, comenzó desechando los informes de 13 auditorías realizadas durante el cuatrienio anterior debido a la falta de confianza en su legitimidad. En dichos informes se documentaban irregularidades en el manejo de cuantiosos fondos públicos.




