Se quedaron con el “moño hecho” todos los importadores, principalmente la Asociación Dominicana de Importadores que se prepararon para el gran negocio que hubiese significado tener que importar hasta 14 millones de quintales de arroz por año, y creciendo.
No hay dudas de que los aprestos incluyeron contactar y asociar intereses con regiones de productores norteamericanos que tenían los mismos propósitos. Hasta naves se tenían ya subcontratadas para esos fines.
La Federación Dominicana de Comerciantes (FDC) que proclama voz en cuello apoya los productores nacionales adquirió un buque con los mismos fines, y ya lo tiene operando en la región. Para que se vea que en cuestión de intereses nadie da brazo a torcer.



