La peste porcina africana (PPA) ha alcanzado niveles alarmantes en la República Dominicana, afectando varias grandes granjas en zonas clave de producción de carne de cerdo, específicamente en el Cibao Central, en localidades como San Francisco de Macorís, Moca y La Vega. La propagación de esta enfermedad ha generado una creciente preocupación entre los porcicultores del país, quienes ven cómo su fuente de ingresos y la seguridad alimentaria del sector se ven amenazadas.
Durante una rueda de prensa, Miguel Ángel Olivo , presidente de la Federación Dominicana de Porcicultores (Fedoporc) , alertó sobre la crisis que enfrenta el sector. Olivo calificó la situación como una «crisis sanitaria» debido a los fallos en los controles de movilización de cerdos y la incapacidad de frenar la expansión de la enfermedad.
Aunque evitó ofrecer cifras exactas, Olivo destacó que la PPA ha afectado a grandes granjas con más de 400 cerdas madres reproductoras, las cuales son el corazón de la producción porcina. «La mayoría de nosotros está en pánico por la peste porcina africana», afirmó Olivo, quien subrayó la gravedad del brote, recordando que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, la enfermedad «no tiene forma de controlarse».
Esta situación pone en evidencia la urgencia de medidas más efectivas para controlar la propagación de la PPA, que sigue siendo un desafío para los productores y las autoridades. Los porcicultores exigen soluciones inmediatas, pues la industria porcina está enfrentando uno de sus momentos más críticos.



