El presidente estadounidense, Donald Trump, ofreció el martes una dura crítica hacia el gobierno de Venezuela, calificando al país sudamericano como «enemigo» de Estados Unidos en el marco de una serie de declaraciones sobre su postura hacia Caracas. En su discurso, Trump hizo referencia a las sanciones impuestas durante su mandato, asegurando que las mismas parecían estar encaminadas a debilitar al régimen de Nicolás Maduro, pero advirtió que, bajo la administración de Joe Biden, las políticas de Washington hacia Venezuela cambiaron drásticamente.
Trump, quien no mantiene relaciones diplomáticas con Venezuela desde 2019, aseveró que en su gobierno las sanciones a Caracas parecían ser efectivas, pero añadió que con la llegada de Biden, la situación cambió. «Parecía que todo iba muy bien», afirmó Trump al recordar la imposición de sanciones económicas y financieras que, según él, fueron diseñadas para afectar gravemente a la industria petrolera venezolana. «Luego llegó Biden y, como siempre, lo arruinó todo. Comenzaron a comprarle millones y millones de dólares en petróleo, miles de millones en petróleo, y les dieron un respiro sustancial. Pero ya veremos», declaró el expresidente, aludiendo a los esfuerzos de Venezuela por eludir las sanciones.
Además, Trump hizo mención de la cuestión migratoria, en un aparente intento de recalcar la postura de su administración sobre la situación de los migrantes venezolanos. Trump criticó las acciones tomadas por la administración Biden para lidiar con la migración proveniente de Venezuela, a la que calificó de «irresponsable». En relación a la repatriación de migrantes venezolanos desde EE. UU., Trump aseguró que el gobierno de Maduro había expresado públicamente su negativa a recibir a inmigrantes ilegales, afirmaciones que contrastan con informes previos sobre acuerdos bilaterales entre ambos países, en los que se destacó el regreso de 190 migrantes venezolanos desde territorio estadounidense.
El tema de los migrantes ha sido un punto de fricción entre ambos gobiernos, especialmente tras la repatriación de 190 ciudadanos venezolanos, un proceso que, según la Asamblea Nacional de Venezuela, se realizó bajo condiciones humanitarias, a través de aviones de la aerolínea estatal Conviasa. Al respecto, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, detalló que las repatriaciones fueron hechas conforme a las leyes internacionales y rechazaron el uso de aviones militares estadounidenses, asegurando que los migrantes no fueron tratados de manera adecuada durante su traslado.
El ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, también intervino en el tema, destacando que si bien algunos de los migrantes deportados tenían antecedentes penales, ninguno de ellos pertenecía al grupo criminal conocido como el «Tren de Aragua», una banda de delincuentes de origen venezolano que ha extendido sus actividades criminales en varios países de América Latina.
Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela continúan siendo un tema candente, con críticas mutuas sobre el manejo de la migración y las políticas de sanciones. La postura de Trump refuerza la polarización en torno a la administración de Maduro y el futuro de las relaciones entre ambos países, que se encuentran lejos de restablecerse en el corto plazo.



