JB Pritzker impulsa dos leyes clave para reformar el sistema de salud en Illinois y contrarrestar las políticas de Donald Trump
El gobernador de Illinois, JB Pritzker, marcó un claro contraste con la administración federal anterior al firmar el 1° de julio de 2025 dos leyes trascendentales orientadas a reformar el sistema de salud estatal. Estas normas representan un esfuerzo contundente para proteger a los consumidores, reducir el costo de los medicamentos y ampliar el acceso a servicios médicos esenciales, áreas que durante la gestión de Donald Trump sufrieron recortes regulatorios y limitaciones, según denuncian críticos y legisladores locales.
El contexto político y social en que se inscriben estas leyes refleja una intención deliberada de Pritzker por posicionarse como un defensor de las familias trabajadoras y un opositor a las prácticas abusivas que han permeado la industria farmacéutica y los seguros médicos. Con estas medidas, el mandatario demócrata de Illinois busca enviar un mensaje claro no solo a nivel local, sino también a nivel nacional, señalando las consecuencias negativas de las políticas sanitarias implementadas por la administración Trump y planteando un modelo alternativo centrado en la protección del paciente y la transparencia.
El mensaje político detrás de las reformas
En un comunicado publicado en sus redes sociales tras la firma de las leyes, Pritzker expresó que “estamos ante un ataque al sistema de salud y a los recursos que las familias trabajadoras necesitan para sobrevivir”. La frase sintetiza la crítica explícita hacia el enfoque adoptado por el gobierno federal en años anteriores, durante los cuales, según el gobernador, se eliminaron regulaciones cruciales que permitían frenar abusos en el sector salud.
“La realidad en Illinois es que hemos visto cómo intermediarios codiciosos y actores depredadores lucran a costa de los pacientes”, afirmó Pritzker, refiriéndose a la compleja red de intermediación que rodea la cadena de suministro y servicios de salud, especialmente en la compra y distribución de medicamentos. El gobernador señaló que estas nuevas leyes “reducen el costo de los medicamentos, protegen a los consumidores y amplían el acceso a la atención médica”, estableciendo un contraste claro con las políticas que favorecieron la desregulación y, en muchos casos, la concentración de poder en grandes corporaciones.
Descripción general de las leyes firmadas
Las dos leyes que entraron en vigor inmediatamente tras su firma son:
Prescription Drug Affordability Act (HB 1697): Enfocada en frenar los abusos de los Pharmacy Benefit Managers (PBM), los intermediarios que se han convertido en un cuello de botella en la cadena farmacéutica.
Healthcare Protection Expansion Act (HB 3019): Dirigida a ampliar derechos para los pacientes frente a las aseguradoras y facilitar el acceso a servicios médicos esenciales.
Ambas leyes se complementan para crear un marco regulatorio más estricto, con sanciones severas y apoyos para actores más vulnerables, como las farmacias independientes y los pacientes de zonas rurales.
Prescription Drug Affordability Act: Un golpe directo a los intermediarios
El proyecto HB 1697 aborda uno de los problemas más complejos y menos visibles del sistema de salud: el papel de los Pharmacy Benefit Managers o PBM. Estas empresas funcionan como intermediarias que negocian los precios de los medicamentos entre laboratorios, aseguradoras y farmacias, pero su falta de transparencia y la opacidad en sus operaciones han generado múltiples críticas y denuncias.
Uno de los principales abusos combatidos por esta ley es el llamado “spread pricing”, una práctica mediante la cual los PBM cobran a las aseguradoras un precio mayor por un medicamento que el que realmente pagan a las farmacias, quedándose con la diferencia como ganancia. Esta estrategia ha sido señalada como una de las razones por las cuales los precios de los medicamentos en Estados Unidos se encuentran entre los más altos del mundo, afectando directamente el bolsillo de los pacientes y de los sistemas públicos y privados de salud.
La ley también pone fin al desvío de clientes hacia farmacias controladas por los PBM, práctica que antes permitía a estos intermediarios favorecer sus propias cadenas o subsidiarias, muchas veces en detrimento de farmacias locales e independientes, que son cruciales para la atención en comunidades pequeñas o rurales.
Entre las medidas más relevantes de la Prescription Drug Affordability Act se encuentran:
Prohibición del spread pricing: Elimina esta práctica para garantizar que los costos entre farmacias y aseguradoras sean transparentes y justos.
Prohibición del desvío de clientes: Impide que los PBM redirijan a los pacientes hacia farmacias en las que tengan intereses financieros.
Restricciones en la clasificación de medicamentos: Se busca evitar que medicamentos comunes sean etiquetados como “especiales” para aumentar su costo.
Auditorías obligatorias: Los contratos entre PBM y aseguradoras deberán someterse a auditorías anuales con multas mucho más severas, que pueden alcanzar hasta 10,000 dólares por día de incumplimiento.
Fondo para farmacias independientes: Se creó un fondo de 25 millones de dólares para subsidiar farmacias independientes, administrado por el Departamento de Comercio y Oportunidad Económica (DCEO). Esta medida busca fortalecer a las farmacias locales frente a la competencia desleal de grandes cadenas y PBM.
Refuerzo del programa de Farmacia de Acceso Crítico: Se simplificaron requisitos para apoyar a farmacias en zonas rurales y de difícil acceso, garantizando que los pacientes puedan recibir sus medicamentos cerca de sus hogares.
Este paquete normativo intenta nivelar el terreno y proteger tanto a los pacientes como a los pequeños actores del sistema de salud, corrigiendo desigualdades estructurales generadas por la concentración y opacidad en el mercado farmacéutico.
Healthcare Protection Expansion Act: Derechos reforzados para pacientes
La segunda ley, HB 3019, complementa las medidas anteriores con un enfoque centrado en la experiencia y protección del paciente frente a las aseguradoras. Retoma principios establecidos en la Health Care Protection Act de 2023, también impulsada por Pritzker, pero incorpora disposiciones que amplían aún más el acceso y reducen trabas burocráticas.
Algunos de los puntos destacados de esta legislación son:
Eliminación de autorizaciones previas para servicios de salud mental ambulatorios y hospitalizaciones parciales: Esta medida responde a una demanda creciente para agilizar la atención en situaciones de crisis, donde cualquier demora puede tener consecuencias graves. Antes, los pacientes debían esperar la aprobación de la aseguradora para acceder a ciertos tratamientos, lo que retrasaba la atención.
Cobertura de gastos por traslados médicos: Las aseguradoras ahora deben reembolsar gastos razonables cuando un paciente necesite trasladarse largas distancias para recibir atención dentro de su red. Esto es especialmente relevante para familias en zonas rurales, donde la infraestructura sanitaria es limitada y el acceso a especialistas y servicios adecuados implica viajes prolongados y costosos.
Control sobre gastos administrativos de aseguradoras: Se cierra una laguna que permitía a las aseguradoras inflar su índice de pérdida médica (Medical Loss Ratio), un indicador que debe reflejar cuánto del dinero de las primas se destina realmente a atención médica. La ley evita que estas compañías incluyan bonificaciones ejecutivas, ganancias extraordinarias o gastos en programas no clínicos como parte del gasto médico, protegiendo así a los consumidores y asegurando que más recursos se destinen efectivamente a la salud.
Estas medidas buscan simplificar y humanizar la interacción entre pacientes y aseguradoras, disminuyendo obstáculos que históricamente han generado frustración, retrasos en tratamientos y cargas económicas adicionales para los usuarios.
Impacto y desafíos futuros
La firma de estas leyes representa un avance importante para Illinois en la lucha contra las prácticas abusivas y la defensa de un sistema de salud más justo y accesible. Sin embargo, la implementación y supervisión efectiva serán fundamentales para que estas normas logren sus objetivos.
Los PBM y las grandes compañías farmacéuticas tienen recursos para desafiar o evadir regulaciones, por lo que la vigilancia estatal, las auditorías rigurosas y la participación activa de la sociedad civil serán claves para evitar retrocesos.
Además, la protección a pacientes en áreas rurales y con menor acceso a servicios requiere que las autoridades amplíen infraestructuras y mejoren la coordinación entre diferentes niveles de gobierno para que las medidas normativas tengan un efecto real.
Finalmente, estas leyes fortalecen la posición política de Pritzker como un líder comprometido con la justicia social y la protección de las familias trabajadoras, enviando un mensaje claro sobre la importancia de una regulación efectiva frente a las fuerzas económicas concentradas y las políticas federales que, en su opinión, han debilitado el sistema de salud estadounidense.



