Las declaraciones fueron ofrecidas durante un mitin político, donde Trump aseguró que el artefacto submarino pertenecía a una red criminal que intentaba introducir una gran cantidad de narcóticos hacia territorio norteamericano.
Aunque las autoridades estadounidenses no han emitido aún un comunicado oficial que confirme el hecho, Trump sostuvo que la acción fue ejecutada por unidades especializadas de la Marina de los Estados Unidos, en coordinación con la Guardia Costera y agencias antidrogas. Según sus palabras, el submarino “fue detectado, rastreado y neutralizado” antes de que pudiera llegar a su destino, lo que evitó, según él, que “toneladas de cocaína y otras drogas destruyeran comunidades norteamericanas”.
Fuentes cercanas al Departamento de Defensa han indicado que el uso de submarinos o semisumergibles por parte de narcotraficantes es una práctica cada vez más frecuente en las rutas del Pacífico y el Caribe, debido a su capacidad de navegar con bajo perfil y evadir los radares de vigilancia. Estos artefactos suelen construirse de manera artesanal en selvas de Sudamérica, especialmente en Colombia y Ecuador, y son empleados por carteles para transportar grandes cargamentos de drogas hacia Centroamérica y Norteamérica.
Durante su discurso, Trump aprovechó el anuncio para reiterar su postura de “mano dura” contra el narcotráfico, destacando que, bajo su administración, se realizaron “operaciones sin precedentes” para combatir el flujo de drogas hacia Estados Unidos. “Cuando yo estaba en la Casa Blanca, nadie se atrevía a desafiar nuestras fuerzas en el mar. Si alguien intentaba traficar drogas, lo interceptábamos, y eso es exactamente lo que hicimos de nuevo”, expresó.
Expertos en seguridad marítima señalaron que, de confirmarse el ataque, se trataría de una de las operaciones más significativas de los últimos meses en la región del Caribe, donde se ha incrementado la presencia de embarcaciones militares estadounidenses en labores de patrullaje. Washington ha fortalecido su cooperación con países aliados del Caribe y América Latina en la lucha contra el tráfico de drogas, el contrabando y otros delitos transnacionales.
Sin embargo, algunos analistas cuestionan el tono de las declaraciones de Trump, recordando que no ocupa un cargo oficial en el gobierno y que, por tanto, no puede revelar detalles operacionales clasificados. Otros sugieren que podría tratarse de una estrategia política para reforzar su imagen de líder firme en materia de seguridad y defensa, especialmente de cara a las elecciones.
En tanto, organizaciones internacionales han advertido que la militarización del Caribe podría generar tensiones diplomáticas y aumentar los riesgos de confrontaciones con grupos criminales armados. Aun así, la lucha contra el narcotráfico continúa siendo una prioridad para Estados Unidos, que invierte miles de millones de dólares anualmente en programas de interdicción y cooperación internacional.



