La reunión fue convocada por Haití tras el anuncio de la República Dominicana sobre el inicio de un proceso de repatriación de haitianos indocumentados, que busca alcanzar las 10,000 personas por semana. Haití calificó de «inmorales» las repatriaciones, que afectan tanto a haitianos como a dominicanos de ascendencia haitiana, y las atribuyó a una política discriminatoria basada en el color de piel y la nacionalidad.
Durante una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, el embajador permanente interino de Haití, Gandy Thomas, expresó su preocupación por las repatriaciones, señalando que su país no representa un peligro para la seguridad de la República Dominicana. Thomas argumentó que estas acciones agravan la situación en Haití, lo cual es indeseable para la región. También denunció que se están vulnerando los derechos humanos de las personas afectadas y que las repatriaciones alimentan un discurso de odio, violando incluso el marco jurídico de la República Dominicana, que es signatario de varios acuerdos internacionales que condenan la discriminación.
Por su parte, el ministro consejero dominicano, Radhafil Rodríguez, defendió las repatriaciones de «haitianos en condición migratoria irregular», afirmando que su país no puede asumir el rol que le corresponde a la comunidad internacional. Rodríguez destacó que la República Dominicana debe salvaguardar la seguridad nacional y el bienestar de sus ciudadanos. Además, mencionó que el año pasado el 38.8% de los partos en hospitales públicos dominicanos fueron de mujeres haitianas, y que actualmente hay 146,000 niños haitianos en escuelas públicas, lo que ha supuesto una inversión significativa para el Estado.
Los embajadores de Estados Unidos, Canadá, Guyana, Colombia y Panamá también expresaron sus opiniones durante la reunión, instando a la República Dominicana a respetar los derechos humanos de los migrantes y llamando a ambos países a mantener un diálogo constructivo para buscar soluciones.



