Nuestro frenético ritmo de vida y los problemas diarios nos pueden provocar estrés y nerviosismo, lo que afecta tanto a nuestra salud física como mental, según los datos que maneja noVadiet.
De acuerdo a un comunicado enviado este miércoles, en este contexto, la alimentación es una de las medidas que pueden ayudar a gestionar la ansiedad, ya que o que comemos influye directamente en la producción de hormonas, en la calidad del sueño y en el equilibrio de neurotransmisores esenciales para sentirnos bien a lo largo del día.
Por este motivo, adoptar una dieta equilibrada y rica en nutrientes no solo nos ayuda a enfrentar mejor las situaciones de estrés, sino que también contribuye a prevenir enfermedades relacionadas con la ansiedad y el agotamiento mental.
Cómo afecta el estrés a nuestro sistema digestivo

Además, cuando el estrés se mantiene en el tiempo, los efectos sobre el aparato digestivo pueden ser más intensos. Muchas personas experimentan cambios en el apetito, ya sea un aumento descontrolado del hambre o la falta de interés por la comida. Este desajuste puede llevar a una alimentación deficiente o excesiva, lo que puede afectarnos, provocando problemas como el reflujo gastroesofágico o el sobrepeso.
A largo plazo, el estrés crónico puede derivar en enfermedades gastrointestinales como el síndrome de intestino irritable o la dispepsia funcional, dificultando la digestión y generando una sensación constante de malestar abdominal.
Cambios en la alimentación para manejar el estrés
El intestino es considerado nuestro «segundo cerebro», ya que alberga una gran cantidad de neuronas y produce hasta el 90 % de la serotonina, el neurotransmisor responsable de la sensación de bienestar. Una dieta equilibrada rica en vitaminas del complejo B, omega-3 y antioxidantes favorece la producción de serotonina y dopamina, mejorando así nuestro estado de ánimo.

Para combatir el nerviosismo y el estrés, es importante adoptar hábitos alimenticios saludables. Sonia Clavería, médica de Familia del Departamento Técnico de noVadiet nos muestra algunos cambios en la alimentación que contribuyen a conseguir un mayor bienestar emocional:



