China se prepara ante la posibilidad de una presidencia más dura de Trump
Pekín ha señalado que «sabrá defenderse» si Donald Trump regresa a la Casa Blanca y decide soportar su postura hacia China, tal y como lo hizo en su primer mandato, cuando inició la guerra comercial con varias tandas de aranceles. Expertos en relaciones internacionales prevén que Trump podría reforzar la estrategia de aranceles, con amenazas de gravar hasta el 60% de los productos chinos. Sin embargo, alertan de que esto podría incrementar la inflación en EE.UU. UU. y desestabilizar los mercados
Impacto de la guerra comercial y el déficit comercial bilateral
En 2018, Trump impuso aranceles por valor de unos 370.000 millones de dólares anuales a productos chinos, lo que afectó a tres cuartas partes de las exportaciones de China a EE.UU. UU. Pekín respondió con represalias. Ahora, en su campaña, Trump promete nuevos aranceles que podrían tener un impacto negativo en la economía estadounidense y global, según los analistas. Einar Tangen, del Instituto Taihe de Pekín, destaca que las circunstancias son diferentes ahora, ya que «Estados Unidos no producen los bienes que consumen y el déficit comercial ha aumentado significativamente», lo que hace más difícil para EE.UU. UU. presionar a China
Un posible segundo mandato más impredecible
Para Liu Dongshu, experto de la Universidad de Hong Kong, la guerra comercial de Trump fue una tentativa fallida de «desacople», ya que ambas economías están demasiado entrelazadas. Sin embargo, en caso de un segundo mandato de Trump, podría ser más duro y menos convencional. «China ya conoce su estilo, pero un Trump más fuerte y con más poder podría ser impredecible», afirma Liu.
Cinco encuentros entre Xi y Trump: un enfoque pragmático
Xi Jinping y Trump se reunieron en cinco ocasiones entre 2017 y 2021. En esos encuentros, Xi intentó mantener un tono conciliador, sugiriendo que «aunque haya diferencias, podrían encontrarse soluciones aceptables» si ambas partes se mantienen en un «espíritu de igualdad y respeto». mutuo». Sin embargo, a pesar de las tensiones, Pekín reconoce que Trump tratará de negociar incluso bajo amenazas, pero también entiende que las concesiones serán necesarias. Según Tangen, la primera guerra comercial de Trump no fue tan exitosa como se pensaba, por lo que Pekín puede mantenerse firme.
Riesgos económicos globales y el impacto en los mercados chinos
El regreso de Trump podría tener graves consecuencias económicas tanto para China como para el resto del mundo. Los principales mercados chinos vieron pérdidas tras la victoria de Trump, y Pekín podría verse obligado a incrementar los paquetes de estímulos fiscales para enfrentar la posible desaceleración económica. Este paquete podría ser hasta un 20% superior al previsto en el caso de que Kamala Harris hubiera ganado, lo que muestra la preocupación por las incertidumbres económicas.
Consecuencias para Taiwán y la política exterior
En cuanto a la política exterior, la principal preocupación es Taiwán. Trump probablemente intentará presionar a las autoridades taiwanesas para que «paguen por su protección» y para que trasladen parte de su industria de semiconductores a EE.UU. UU. Esto generaría una gran presión sobre lo
Liu Dongshu señala que, aunque Trump podría no ser tan firme con respecto a Taiwán como lo fue Biden, podría acercarse más a Rusia, lo cual podría tener implicaciones mixtas para China. «Una mayor cercanía entre EE. UU. y Rusia podría tener efectos positivos y negativos para Pekín».
Posibles efectos sobre las relaciones con Europa y Ucrania
Por otro lado, Trump podría optar por cortar la ayuda a Ucrania, lo que podría acelerar el fin de la guerra y crear nuevas oportunidades para que China mejore sus relaciones con Europa. Sin embargo, también podría ser problemático para China si Rusia se acerca más a EE.UU. UU., lo que alteraría e
Una presidencia de Trump: un nuevo panorama global
Víctor Gao, experto en relaciones entre Pekín y Washington, considera que la presidencia de Biden ha representado una «nueva Guerra Fría» ideológica con China, pero el regreso de Trump podría abrir un nuevo panorama a nivel internacional, con nuevos «ganadores y perdedores» . En ese sentido, Pekín espera que el regreso de Trump sea más pragmático y menos confrontacional, y que finalmente trate a China como un «igual» en la mesa de negociación.
Conclusión: Pekín se mantiene vigilante pero flexible
China se mantiene firme en sus principios, pero también flexible ante lo que pueda separarse de un segundo mandato de Trump. Pekín no cederá en sus «líneas rojas», especialmente en cuestiones clave como Taiwán, pero también está dispuesta a adaptarse a las nuevas circunstancias geopolíticas y económicas. El futuro de las relaciones sino-estadounidenses dependerá de cómo evolucione la postura de Trump y de cómo China lo maneje.



