El Salvador recibe más de 200 deportados de EE. UU. bajo estrictas medidas de seguridad
En la noche del sábado al domingo, más de dos centenares de deportados procedentes de Estados Unidos llegaron a El Salvador, bajo un operativo marcado por estrictas medidas de seguridad. Los deportados, sometidos a un trato humillante, fueron descendiendo del avión esposados de pies y manos, con la cabeza gacha y encorvados, mientras dos agentes los custodiaban. En un contexto tenso y con altos niveles de vigilancia, algunos fueron trasladados en vehículos blindados y otros en autobuses al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una megacárcel que simboliza la lucha del gobierno de Nayib Bukele contra las pandillas.
Una vez en el Cecot, los deportados fueron sometidos a un proceso de despojo de su identidad personal: les afeitaron el pelo y la barba, cambiaron su vestimenta por calzoneta y camiseta blanca, y fueron fotografiados en grandes montones antes de ser encerrados en sus celdas. Las imágenes de estos momentos, que parecen sacadas de una película de suspenso, fueron compartidas en la red social X por el propio presidente Bukele, quien anunció la llegada de los deportados al país.
Este evento se produjo apenas horas después de que un juez estadounidense ordenara al gobierno de Donald Trump suspender la deportación de ciertos inmigrantes. Sin embargo, el gobierno de Bukele había consolidado previamente su alianza con Estados Unidos, especialmente con la administración de Trump. Este acuerdo ha sido descrito por diversos analistas como un «favor de Trump» a Bukele, quien se ha consolidado como un líder regional en materia de seguridad.
Según Christopher Sabatini, investigador del centro de estudios Chatham House, Bukele se ha ganado el apoyo tácito de Estados Unidos al implementar políticas de seguridad que han reducido drásticamente los homicidios en el país, aunque a costa de elevados índices de encarcelamiento y un estado de excepción que ha durado tres años. El senador Marco Rubio, por su parte, calificó a Bukele como «el líder más fuerte en seguridad de nuestra región» y «un gran amigo de Estados Unidos».
Sin embargo, la postura de Bukele ha sido criticada por organismos de derechos humanos, que han señalado la creciente preocupación por la falta de democracia y el respeto por los derechos fundamentales en El Salvador. Benjamin Gedan, director del Programa América Latina del Wilson Center, advirtió que las políticas de Bukele se han llevado a cabo al margen de la independencia judicial, lo que ha provocado que Estados Unidos, bajo la administración Biden, se muestre reacio a criticar el modelo de seguridad implementado por el presidente salvadoreño.
En este contexto, algunos analistas señalan que Bukele ha logrado alinear a El Salvador con una serie de gobiernos de derecha en América Latina y Estados Unidos que adoptan políticas autoritarias y restrictivas de derechos humanos.



