Bolivia tiene en 2025 el reto de levantar su economía golpeada en el año presente por la inflación, las dificultades de abastecimiento de carburantes y una falta de dólares que persiste desde 2023, problemas que el Gobierno confía en revertir, aunque expertos consideran que esto solo se logrará si se toman medidas resistidas por el Ejecutivo, como la reducción del gasto público.
A esto se sumaron los problemas de abastecimiento de gasolina y diésel por lo que fue casi una constante ver largas filas de vehículos esperando para cargar combustible, o las dificultades para conseguir dólares, incluso para quienes tienen ahorros en esa divisa y han visto limitadas sus transacciones, lo que para opositores y expertos es un «corralito bancario» no declarado.
El presidente Luis Arce admitió recientemente que este año fue el «más duro» para su Gobierno por la conflictividad social y política y las dificultades económicas, aunque aseguró que el país sigue creciendo «con una inflación moderada”.
Arce atribuye estos problemas en parte a la coyuntura mundial, pero también a los conflictos derivados de la disputa interna en el gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) entre la facción leal a su Gobierno y la afín al expresidente Evo Morales (2006-2019).
Los seguidores de Morales bloquearon carreteras en dos ocasiones en 2024 por distintos motivos, durante un total de 40 días en los que se generó una pérdida económica de más de 3,000 millones de dólares, según las autoridades.
Los bloqueos también generaron desabastecimiento y el consiguiente encarecimiento de alimentos en las principales ciudades, por lo que el Gobierno también achaca a esas protestas la elevada inflación registrada a noviembre.
El Gobierno también se ha quejado del «bloqueo» en el Legislativo a la aprobación de créditos externos por más de 1,228 millones de dólares.
Con todo, Arce confía en que 2025, cuando Bolivia celebrará el bicentenario de su independencia, será «el año del restablecimiento de la estabilidad económica», y prevé alcanzar un crecimiento de 3,51 %, una inflación de 7,5 % y un déficit fiscal de -9,20 %.



