Pandilleros incendian hospital Bernard Mevs en Puerto Príncipe, Haití, dejando daños irreparables
En un acto de violencia sin precedentes, pandilleros de la coalición de bandas armadas «Viv ansanm» (Vivir juntos), liderada por el infame Jimmy Chérizier, alias Barbecue, incendiaron el hospital Bernard Mevs en Puerto Príncipe, Haití, durante la noche del lunes. Este centro hospitalario, que era un pilar en el sistema de salud del país, quedó completamente destruido, con daños irreparables en sus instalaciones.
El hospital Bernard Mevs, conocido por ofrecer atención médica de alta calidad sin distinción de raza o clase social, era uno de los pocos centros médicos privados que brindaba servicios gratuitos a una gran parte de la población haitiana. La destrucción de este hospital representa un golpe devastador para el sistema de salud ya frágil de Haití, especialmente en medio de la crisis de seguridad y la creciente violencia pandillera en la región.
Según reportes de Le Nouvelliste, los pandilleros utilizaron bombas molotov para incendiar varias áreas del hospital, incluidos los cuatro quirófanos, el laboratorio y los dos escáneres, lo que ha dejado a los médicos sin equipos médicos esenciales para brindar atención urgente. El fuego también alcanzó la administración del hospital, destruyendo la infraestructura y dejando a los empleados sin acceso a los registros médicos y otros recursos fundamentales para su labor.
Además de la devastación dentro del hospital, varios vehículos estacionados en el recinto también fueron incendiados. El hospital Bernard Mevs era conocido por contar con tecnologías de imágenes médicas de vanguardia, que eran utilizadas para diagnosticar y tratar a pacientes con enfermedades graves y urgentes, por lo que la pérdida de estos equipos representa un gran retroceso para la atención médica en Haití.
Las autoridades locales y los médicos del hospital han expresado su indignación y consternación ante el ataque. La destrucción del hospital Bernard Mevs resalta la creciente inseguridad que afecta a Haití, donde las pandillas armadas controlan vastas áreas del país, incluidos servicios esenciales como los hospitales, lo que agrava aún más la situación humanitaria en la nación.
La comunidad internacional ha condenado el ataque y ha instado a las autoridades haitianas a tomar medidas urgentes para garantizar la seguridad de las instalaciones de salud y proteger a los ciudadanos. Sin embargo, la falta de control por parte del gobierno y la debilitada capacidad de respuesta ante el crimen organizado plantean serios desafíos para restaurar el orden en el país.
Este acto de violencia no solo destruye infraestructura vital, sino que también refleja la creciente amenaza que representan las bandas armadas para el bienestar de los haitianos, cuyas vidas se ven cada vez más amenazadas por la creciente violencia y el colapso de los servicios básicos. La comunidad internacional continúa monitoreando la situación, mientras las organizaciones humanitarias y de salud buscan formas de suplir las carencias que este ataque ha generado.



