Washington Heights bajo alerta por venta ilegal de venenos altamente tóxicos
En las esquinas del bullicioso vecindario de Washington Heights, en Nueva York, la presencia de vendedores ambulantes de origen dominicano es parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, detrás de algunos de sus productos se esconde un grave riesgo para la salud pública. Las autoridades estadounidenses han encendido las alarmas ante la comercialización de pesticidas prohibidos, entre ellos el popular pero letal «Tres Pasitos», un veneno utilizado para exterminar roedores que circula de forma clandestina desde América Latina.
Este producto, muy conocido en hogares dominicanos por su eficacia letal, ha sido prohibido en Estados Unidos debido a su ingrediente activo, el aldicarb, una sustancia clasificada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) como altamente tóxica. El aldicarb puede provocar desde vómitos, debilidad, mareos y dificultad para respirar hasta la muerte por parálisis respiratoria, incluso en pequeñas dosis. Su uso en EE. UU. está restringido exclusivamente a aplicadores certificados.
Un producto sin regulación ni control
En las calles de Nueva York, “Tres Pasitos” se vende en bolsas plásticas sin etiquetado ni instrucciones, lo que agrava su peligrosidad. Su nombre alude a la rapidez del efecto mortal en los roedores: tras ingerirlo, apenas logran dar unos pasos antes de morir. Pero lo que mata a las ratas, también puede matar a un ser humano. Así lo advierte el Centro Nacional de Información sobre Pesticidas (NPIC), que señala además que niños y mascotas son especialmente vulnerables a la intoxicación accidental.
Otros productos peligrosos, como Combo Bait Pellets, Sniper, Powder Krouch Killing Bait y Bait Insecticide, también se comercializan de manera ilegal por parte de estos vendedores, poniendo en jaque la seguridad comunitaria.
Operativos y multas, pero la práctica persiste
Ante el creciente riesgo, el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York (DOHMH), en colaboración con la Oficina del Fiscal General del Estado y la Policía de Nueva York (NYPD), ha intensificado operativos en zonas como la avenida Saint Nicholas, Broadway y la 181, donde se han decomisado productos ilegales y aplicado multas de hasta 2,000 dólares.
A pesar de estos esfuerzos, la venta clandestina persiste. Algunos vendedores afirman que recurren a estos productos simplemente para «sobrevivir», enfrentando la precariedad económica con los pocos medios disponibles.
Un problema de salud pública que exige acción estructural
Este fenómeno revela una realidad más profunda: la coexistencia de necesidad económica, informalidad comercial y falta de acceso a información sanitaria entre comunidades migrantes. Si bien las autoridades deben proteger a la población de sustancias nocivas, también resulta urgente abordar las causas sociales y económicas que empujan a muchos a participar en este tipo de comercio ilegal.
Las agencias de salud pública continúan emitiendo alertas, subrayando que estos productos, al no cumplir con las normas de etiquetado ni seguridad, no solo violan la ley, sino que también representan un peligro directo para quienes los usan o están expuestos a ellos.



