La decisión fue tomada tras una solicitud presentada por la defensa de Chalas, quien argumentó motivos de salud y consideraciones procesales que, según sus abogados, impedían que continuara bajo las mismas condiciones que los demás encartados.
El juez a cargo de la audiencia acogió parcialmente la petición, disponiendo que el proceso judicial contra Chalas se ventile por separado, a fin de garantizar su derecho a la defensa y permitir una atención más individualizada a los cargos que pesan en su contra. No obstante, el tribunal aclaró que esta separación no implica una desvinculación total del expediente, ya que las investigaciones y las pruebas presentadas por el Ministerio Público seguirán siendo válidas dentro del proceso principal.
De acuerdo con la acusación, Óscar Arturo Chalas figura como uno de los presuntos colaboradores dentro de la estructura que, según la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), operó bajo un esquema de desvío de fondos públicos y sobornos relacionados con contratos estatales durante pasadas gestiones gubernamentales. El expediente Calamar, que involucra a exministros, exfuncionarios y empresarios, ha sido descrito por las autoridades como un entramado complejo de corrupción administrativa que movió miles de millones de pesos del erario.
Durante la audiencia, la defensa de Chalas sostuvo que su cliente ha cooperado con la justicia y que no representa peligro de fuga, razón por la cual solicitó medidas menos restrictivas y un juicio independiente para evitar dilaciones y posibles vulneraciones de derechos. Por su parte, representantes del Ministerio Público se opusieron a la separación, argumentando que todos los acusados formaron parte de un mismo esquema y que dividir el proceso podría ralentizar la presentación de pruebas y obstaculizar la coherencia del caso.
A pesar de las objeciones, el tribunal consideró que el planteamiento de la defensa tenía fundamento jurídico y ordenó la separación procesal, estableciendo que las audiencias correspondientes a Chalas se programarán de manera independiente a partir del próximo mes.
El caso Calamar continúa generando gran expectación en la opinión pública, no solo por la magnitud de los fondos presuntamente malversados, sino también por la cantidad de exfuncionarios de alto perfil que figuran entre los acusados. Entre ellos se encuentran antiguos ministros y dirigentes políticos de relevancia nacional, lo que ha convertido este proceso en un símbolo de la política anticorrupción que impulsa el actual Ministerio Público.
Fuentes judiciales señalaron que, aunque la separación de Chalas no altera la estructura central del expediente, podría abrir la puerta a nuevas solicitudes similares de otros imputados, lo que representaría un reto para la unidad del proceso.



