El expresidente Donald Trump conmemoró este martes sus primeros 100 días de gestión con un encendido discurso en Michigan, en el que proclamó que su segundo mandato apenas comienza. Con un tono triunfalista y ante una multitud de seguidores, el republicano de 78 años aseguró estar liderando «los cien días más exitosos en la historia de Estados Unidos».
“Esto no es el final, no hemos hecho más que empezar”, exclamó Trump, evocando el estilo de sus mítines de campaña. Desde el escenario, repasó sus principales banderas políticas: migración, comercio, medios de comunicación, y su disputa con instituciones del Estado. “Extraño hacer campaña, esto se siente como estar de vuelta”, dijo, desatando vítores entre sus simpatizantes.
Durante el mitin, arremetió contra el presidente Joe Biden, a quien llamó «dormilón», y sometió a votación del público cuál apodo despectivo preferían para él. También acusó a los jueces de ser «comunistas», a los medios de «mentirosos», y a los países aliados de «saquear comercialmente» a Estados Unidos.
Incluso apuntó contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal: “No está haciendo un buen trabajo”, sentenció. La crítica a Powell se enmarca en un contexto de tensiones económicas internas, aumento de tasas y preocupaciones sobre el crecimiento.
Migración y seguridad: sus temas clave
Trump defendió su política migratoria, asegurando haber conseguido “la frontera más segura de la historia de Estados Unidos”. Afirmó que “solo entraron tres personas”, lo que, según él, evidencia el éxito de su gestión. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han denunciado casos de deportaciones de personas en situación crítica, incluidos menores con enfermedades graves.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, su gobierno ha deportado a más de 139,000 personas, en un país donde residen más de 11 millones de migrantes en situación irregular o con estatus temporal.
También se jactó de haber designado como organizaciones terroristas a seis cárteles mexicanos, la pandilla MS-13 y el grupo venezolano Tren de Aragua. Usó, además, la Ley de Enemigos Extranjeros —hasta ahora reservada para tiempos de guerra— para justificar deportaciones de presuntos pandilleros.
“El FBI ha concluido que estas bandas fueron enviadas desde Venezuela para fomentar la violencia en nuestro país”, declaró sin presentar pruebas públicas de esa afirmación.
Promesas económicas y ambición de poder
En el ámbito económico, Trump insistió en su agenda proteccionista, asegurando que se acerca una “edad de oro” para la industria estadounidense. “Los aranceles pueden parecer duros ahora, pero pronto todo será ‘Made in USA’”, prometió.
En el evento, una de sus asesoras más cercanas, Margo Martin, lanzó una frase que generó polémica: “Trump 2028, ¿significa algo para ti?”, en aparente referencia a un tercer mandato consecutivo, algo que la Constitución de EE. UU. prohíbe.
Desde el inicio de su segundo mandato el 20 de enero, Trump ha firmado más de 140 decretos ejecutivos, muchos de ellos bloqueados por los tribunales. Entre ellos se destacan órdenes para desmantelar agencias federales, intensificar las deportaciones y limitar la autonomía de entes reguladores. Algunos de estos decretos han contado con el apoyo logístico o financiero del magnate tecnológico Elon Musk.
Reacciones y encuestas
A pesar del entusiasmo de sus seguidores, los sondeos indican que una mayoría de estadounidenses se muestra escéptica respecto al rumbo del país. Una encuesta conjunta del Washington Post y ABC News, publicada el domingo, reveló que el 64% de los ciudadanos cree que Trump está “yendo demasiado lejos” en su intento de expandir el poder presidencial.
“Trump no ha hecho nada para mejorar la vida de las familias trabajadoras; cada vez más votantes están reconsiderando su apoyo”, afirmó el Comité Nacional Demócrata en un comunicado.
El propio Trump respondió en una entrevista con ABC esa misma noche: “Odiaría que piensen así. Pero estoy haciendo una sola cosa: estoy haciendo a Estados Unidos grande otra vez”.



