Durante su testimonio, el hombre declaró que, mientras se alejaba del coche en el que dejó al dominicano y a otro participante con el niño, escuchó a Cruz García decir: «Ya sabes lo que tienes que hacer», seguido de un grito del pequeño. Al regresar, lo encontró con sangre en el pecho y, siguiendo las órdenes de Cruz García, ayudó a deshacerse del cadáver, arrojándolo al lago Goose Creek.
García salió de Estados Unidos con destino a Puerto Rico al día siguiente del asesinato de Angelo. Ya en la República Dominicana, confesó el crimen a su pareja, quien luego se convirtió en testigo en el caso.
El 4 de noviembre, aproximadamente cinco semanas después del asesinato, un hombre encontró el cuerpo del niño flotando en una vía fluvial en Baytown, Texas.
El crimen de Angelo permaneció sin resolver durante casi 20 años, hasta que pruebas de ADN lo vincularon a Cruz García.
El dominicano fue condenado en 2013 y sentenciado a muerte por asesinato capital.
En 2015, Cruz García impugnó la sentencia, alegando insuficiencia de pruebas que respaldaran su condena. Cuestionó la credibilidad de los testigos y las descripciones de la madre y el padrastro de Angelo sobre los atacantes, quienes en un momento se referían a ellos como «negros». También alegó deshonestidad por parte de ambos en relación con su participación en el tráfico de drogas.
También puso en duda la agresión sexual, la cadena de custodia de las pruebas forenses, y la causa de la muerte del niño, que no quedó del todo claro para los forenses, que de todos modos indicaron que las circunstancias advertían de un asesinato.
Actualmente, Obel Cruz García es uno de los 14 extranjeros que esperan su ejecución en Texas.
Fabio Evelio Gómez
Siete años después y a más de 1,300 kilómetros de distancia, el departamento policial de Chandler, en el condado de Maricopa, Arizona, recibió un reporte sobre ruidos que parecían provenir del apartamento 232 en el 1283 W. Parklane. Se sospechaba que un hombre estaba golpeando a una mujer.
La noche del 2 de diciembre de 1999, los oficiales se presentaron en el lugar, pero no lograron hacer contacto con nadie. Posteriormente, descubrieron que el apartamento pertenecía a Fabio Evelio Gómez, un dominicano que había emigrado a Estados Unidos persiguiendo el sueño de ser pelotero profesional y había llegado a jugar en ligas menores.
Ese mismo día, las autoridades recibieron un informe de una persona desaparecida, Joan Morane, quien residía en el apartamento 234 del mismo complejo. Durante la investigación, se determinó que Gómez era conocido de Morane. En la madrugada del día siguiente, los oficiales encontraron a Gómez afuera de su apartamento, con un colchón inflable desinflado.
Al ser interrogado, Gómez afirmó que él y su novia se estaban mudando y que estaba empacando algunas pertenencias en su automóvil. Cuando se le preguntó por qué lo hacía a esa hora, alegó que había estado cuidando a su hijo durante el día.
Aproximadamente a las 5:30 de la mañana, los oficiales observaron lo que parecía ser sangre en el borde del colchón de aire que se encontraba en su vehículo, así como una mancha roja en un contenedor de basura cercano.
Al volver a contactar a Gómez en su apartamento, los oficiales encontraron manchas de sangre en la alfombra y en varias áreas de la vivienda, incluyendo la sala, el comedor, el pasillo y el baño. Además, hallaron una pesa metálica con manchas rojas consistentes con sangre.
Gómez intentó atribuir los rastros de sangre a una supuesta herida de su pareja, y posteriormente cambió su versión, afirmando que había matado a un gato que había arañado a su hijo. Sin embargo, no se encontró el cuerpo de un gato ni rastros de sangre que coincidieran con un animal, mientras que la sangre sí coincidía con los registros de Morane.
En la madrugada del 3 de diciembre de 1999, el cuerpo de una mujer, posteriormente identificado como Joan Rachelle Morane, fue hallado en un contenedor de basura cercano al complejo de apartamentos.
Los análisis del cadáver revelaron la presencia de semen, que pruebas de ADN vincularon a Gómez. La causa de muerte de Morane fue determinada como traumatismo múltiple por fuerza contundente.
Durante el juicio, Gómez negó cualquier conocimiento o participación en la desaparición y asesinato de Morane. Aunque admitió haber tenido relaciones sexuales con ella, aseguró que fueron consensuales y mantuvo su afirmación de que la sangre en su apartamento era de un gato.
Fabio Evelio Gómez fue sentenciado a muerte por inyección letal en junio de 2003, por violar y asesinar a la estudiante universitaria. Desde entonces, ha recurrido a la apelación de su sentencia, incluso representándose a sí mismo. Ha citado a dos jugadores de los Diamondbacks de Arizona como testigos, aunque nunca fueron llamados a testificar. Además, se ha comparado con su compatriota y exjugador de las Grandes Ligas Sammy Sosa y ha insistido en su inocencia, alegando que su origen étnico influyó en su condena.
En febrero de 2020, un fallo unánime de la Corte Suprema de Arizona confirmó la sentencia de muerte de Gómez por el asesinato de Joan Morane. Es uno de los extranjeros que se encuentran en el corredor de la muerte en EE.UU. y podría convertirse en el segundo dominicano ejecutado desde que la Corte Suprema permitió a los estados reanudar la pena capital en 1976.