«Me encantaría seguir trabajando en investigación«, dice a la AFP desde Fulda, la ciudad del centro del país donde vive. «Desafortunadamente, es un poco difícil porque el número de plazas es muy limitado».
Unkelbauer, especializada en palinología (el estudio del material biológico microscópico en sedimentos, como el polen y las esporas), es un ejemplo del creciente desajusteen el mercado laboral alemán.
El número de desempleados en Alemania superó los tres millones en enero, por primera vez desde 2015. Aunque en junio bajó ligeramente a 2.94 millones (6.3%), sigue siendo alto, según datos publicados este martes.
Al mismo tiempo, la Agencia Federal de Empleo (BA) registra 643,000 puestos vacantes, y empresas en sectores como la salud o la fabricación de maquinaria necesitan personal cualificado.
Este desajuste no augura nada bueno para una economía en crisis y con dificultades para innovar.
A nivel nacional, cerca de 160 profesiones tienen problemas para reclutar personal, según la BA.
Se trata de «trabajos que requieren formación profesional, ya sea a través de programas de trabajo y estudio o formación práctica en escuelas», indica la directora de la agencia, Andrea Nahles.
Los sectores de la salud y el transporte están entre los más afectados. «Hay una necesidad urgente de personal de enfermería, fisioterapeutas, conductores de autobuses y camiones», explica.
300 días para cubrir un puesto vacante
En Fulda, una ciudad de unos 65,000 habitantes, Katharina Henkel, responsable de la agencia local de empleo, vive a diario este desajuste.
- «Tenemos muchas personas buscando trabajo, mientras que los empleadores buscan personal. Pero los requisitos y las cualificaciones no siempre coinciden», explicó.
- En algunos casos, «puede tardarse hasta 300 días en cubrir ciertas vacantes, especialmente en sanidad o transporte«.
Y las dificultades para contratar podrían empeorar a medida que la población envejece: en los próximos diez años, 13 millones de alemanes alcanzarán la edad de jubilación.
En Fráncfort, el fabricante de válvulas industriales Samsonespera que unos 450 de sus aproximadamente 2,000 empleados en Alemania se jubilen en los próximos siete u ocho años.
«Ya tenemos que pensar en cómo los reemplazaremos», dice a la AFP Frank Oppenlaender, director de recursos humanosde la empresa.
Samson también tiene problemas para reclutar personal para su nueva fábrica en la vecina ciudad de Offenbach, una inversión de 500 millones de euros (570 millones de dólares).
«¿Con qué rapidez puedo hacer que los inmigrantes y refugiados obtengan un permiso de trabajo y de residencia? En Alemania, eso sigue tardando demasiado», lamenta Oppenlaender. «Necesitamos gente ahora, no dentro de dos años».



