Un devastador terremoto de magnitud 7,8 sembró el caos este lunes en el sur de Filipinas, dejando al menos 31 personas muertas, decenas de desaparecidos y una estela de destrucción marcada por edificios colapsados y escenas de desesperación.
El potente sismo, que sacudió con violencia la región de Mindanao, provocó el derrumbe de estructuras clave, incluyendo un centro comercial y una escuela en la ciudad de General Santos, donde impactantes videos difundidos en redes sociales captaron el momento exacto en que las edificaciones se venían abajo entre gritos de pánico.
“¡Señor, realmente colapsó!”, se escucha exclamar a un testigo en medio del caos.
Equipos de rescate trabajaban contrarreloj entre los escombros en busca de sobrevivientes. Un periodista de AFP presenció cómo socorristas excavaban en los restos de un supermercado para recuperar los cuerpos de dos empleados que quedaron atrapados tras el derrumbe.
El temblor se registró a las 07:37 de la mañana y tuvo su epicentro en el mar, a unos 35 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Apenas dos horas después, una serie de fuertes réplicas volvió a estremecer la zona, incluida una de magnitud 6,5 que incrementó el pánico entre la población.
En la provincia de Sarangani, una de las más golpeadas, al menos 14 personas murieron tras un deslizamiento de tierra que sepultó varias viviendas en el municipio de Glan. “Muchas vidas se han perdido”, lamentó el responsable de gestión de catástrofes, René Punzalan, quien también advirtió sobre las dificultades para obtener información debido a cortes de electricidad y fallas en las comunicaciones.
Más de 130 personas resultaron heridas y al menos una decena continúa desaparecida, mientras el temor persiste entre los residentes por nuevas réplicas.
El desastre también activó alertas de tsunami en varias naciones del Pacífico, incluyendo Filipinas, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, lo que obligó a evacuar a más de 2.000 personas hacia zonas seguras. Aunque horas después las alertas fueron levantadas, la incertidumbre mantuvo en vilo a miles de familias.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó la suspensión de clases en las zonas afectadas y exhortó a la población a mantenerse alejada de las costas. “Trasládense a zonas altas. No esperen. Su vida es más importante que cualquier cosa que dejen atrás”, advirtió.
Filipinas, ubicada en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, es una de las regiones más propensas a terremotos en el mundo. Apenas en octubre de 2025, otro fuerte sismo dejó 76 muertos, recordando la constante amenaza que enfrenta el archipiélago.
Hoy, una vez más, la nación asiática enfrenta el dolor, la incertidumbre y la difícil tarea de reconstruirse tras una tragedia que ha dejado profundas heridas.



