La incertidumbre llegó a su fin. La doctora venezolana Rubeliz Bolívar fue liberada este miércoles de un centro de detención migratoria en Texas, tras pasar un mes bajo custodia luego de ser arrestada en el aeropuerto de McAllen cuando intentaba abordar un vuelo junto a su hija de cinco años.
La decisión se produjo después de que un juez autorizara su salida bajo fianza, abriendo la puerta a su regreso con su familia en California. Allí la espera su hija, quien —según relató su esposo, Milenko Farías— vivió días de angustia y esperanza, preguntando constantemente cuándo volvería su madre.
El caso, sin embargo, está lejos de cerrarse. La defensa de Bolívar se prepara ahora para impugnar la acusación de las autoridades, que sostienen que la doctora habría incumplido las condiciones de su visa.
Mientras tanto, el impacto de su ausencia se ha sentido más allá del ámbito familiar. Colegas y allegados siguen atentos a cada paso del proceso, pendientes de su situación día tras día, a la espera de que pueda retomar su vida con normalidad.


