Ante la detección de la variante BA.3.2 del COVID-19 en varios países, incluyendo Estados Unidos, especialistas dominicanos llaman a mantener la vigilancia y reforzar las medidas preventivas, especialmente durante el asueto de Semana Santa, cuando aumenta el flujo de viajeros hacia el país.
La presidenta de la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax, Maribel Jorge, y el virólogo Robert Paulino coincidieron en que, aunque esta variante —también conocida como “Cicada”— no representa por el momento una alarma inmediata, sí evidencia que el virus SARS-CoV-2 continúa evolucionando, por lo que requiere seguimiento constante.
Jorge destacó que, aunque la variante no ha sido detectada en territorio dominicano, su presencia en Estados Unidos —principal origen de visitantes— incrementa el riesgo de introducción. Por ello, exhortó a la población a actuar con precaución, en especial a personas con enfermedades respiratorias como asma, recomendándoles no descuidar sus medicamentos, evitar cambios bruscos de temperatura y limitar el contacto con personas con síntomas gripales.
Asimismo, advirtió que esta variante no necesariamente implicaría un aumento en los casos graves, pero sí podría provocar un incremento sostenido de contagios, afectando la productividad y elevando la demanda de servicios de salud.
Por su parte, Paulino señaló que la alta conectividad internacional de República Dominicana, junto con una disminución en la percepción de riesgo y una cobertura irregular de dosis de refuerzo, crea un escenario propicio para la introducción temprana de nuevas variantes. En ese sentido, subrayó la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y genómica, así como de promover la actualización de la vacunación en grupos vulnerables.
El especialista también explicó que la variante BA.3.2 presenta un elevado número de mutaciones, lo que podría aumentar la probabilidad de reinfecciones o contagios en personas vacunadas. No obstante, aclaró que hasta el momento no hay evidencia de que genere cuadros más graves, lo que resulta tranquilizador para los sistemas de salud.
En cuanto a su comportamiento, indicó que su detección creciente en países como Estados Unidos, incluso a través de monitoreo en aguas residuales, sugiere que se encuentra en fase de expansión, lo que hace necesario mantener un seguimiento continuo.
Entre los síntomas asociados a esta variante se encuentran fiebre, tos, dolor de garganta, congestión nasal, fatiga y pérdida del olfato o del gusto.
Las autoridades reiteran que no es momento de alarma, sino de prevención. Recomiendan mantener hábitos como el lavado frecuente de manos, la hidratación, la alimentación saludable, evitar la automedicación y acudir al médico ante cualquier síntoma respiratorio.



