La Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) estaría próxima a escribir un nuevo capítulo en la historia del béisbol al plantearse la adopción temprana del sistema conocido como ABS (Automated Ball-Strike System), también llamado “árbitro robot”, incluso antes de su implementación formal en las Grandes Ligas.
Según declaraciones de Vitelio Mejía, presidente de la liga, el proyecto se encuentra en una fase avanzada y podría aplicarse durante el Round Robin y la Serie Final de la temporada en curso. La idea central del sistema es automatizar la determinación de bolas y strikes, permitiendo que lanzadores, receptores o bateadores soliciten revisiones instantáneas de decisiones arbitrales emitidas detrás del plato.
La ambición de LIDOM no se limita solo al árbitro robot. También está sobre la mesa la incorporación de una herramienta similar al sistema Statcast utilizado por la MLB, destinada a medir la velocidad de salida de los batazos, una métrica que despierta gran interés entre los peloteros y aficionados por igual. Mejía señaló que estos datos no solo elevarían el atractivo visual de los juegos, sino que podrían aportar valor competitivo a la liga.
Históricamente, las ligas dominicanas han sido pioneras en adoptar avances tecnológicos en el béisbol. LIDOM fue la primera fuera de MLB en implementar el corredor fantasma, el sistema PitchCom (comunicación entre receptor y lanzador) y el reloj de pitcheo. Mejía afirmó que la liga siempre está atenta a aquellos cambios introducidos por MLB que puedan “mejorar el juego” y que puedan adaptarse localmente.
Por su parte, la MLB tiene previsto activar el sistema ABS en la temporada 2026, utilizando una modalidad de desafío (challenge) para que los equipos puedan impugnar decisiones de bolas y strikes. De esta forma, si LIDOM logra concretar su implementación esta campaña, estaría adelantándose al calendario de su matriz.
No obstante, el camino no está exento de retos. La integración de tecnologías como ABS exige rigurosos estudios de calibración, adaptación de árbitros, aceptación por parte de jugadores y ajustes técnicos en estadios. Mejía reconoció que se están evaluando los “pros y contras” para asegurar que el sistema funcione con fluidez.
Si el plan se cumple, LIDOM no solo consolidaría su estatus como liga innovadora en el Caribe, sino que daría un paso audaz hacia el béisbol del futuro, con técnicas de arbitraje más precisas, datos enriquecidos para los seguidores y un escenario competitivo aún más atractivo desde lo tecnológico.



