Un estudio reciente publicado en la revista The Lancet Psychiatry reveló que las mujeres tienen un riesgo significativamente mayor de padecer depresión en comparación con los hombres, debido a una combinación de factores biológicos, hormonales, psicológicos y sociales. La investigación, que analizó datos de más de 1.2 millones de personas en 20 países, confirma una tendencia que ha sido observada durante décadas, pero ahora con mayor profundidad científica.
El estudio determinó que las mujeres son hasta dos veces más propensas a experimentar episodios depresivos mayores a lo largo de su vida. Esta vulnerabilidad se ve influida por cambios hormonales (especialmente durante la pubertad, el embarazo y la menopausia), así como por una mayor exposición a factores de estrés, violencia de género, sobrecarga emocional y desigualdades estructurales.
“La depresión en mujeres no es solo una cuestión de química cerebral; está profundamente vinculada a su contexto social y a las múltiples cargas que enfrentan a diario”, explicó la doctora Mariana Ruiz, psiquiatra y coautora del informe. “Esto incluye responsabilidades de cuidado, discriminación laboral, presiones estéticas, y muchas veces, escasa red de apoyo”.
Entre los hallazgos más relevantes del estudio, destaca que el grupo de mayor riesgo son mujeres entre 18 y 35 años, especialmente aquellas que atraviesan situaciones de desempleo, maternidad temprana o violencia doméstica. También se encontró que muchas mujeres no reciben diagnóstico ni tratamiento oportuno, ya sea por estigmas sociales o falta de acceso a servicios de salud mental.
A pesar de la gravedad del problema, los investigadores destacaron que la depresión femenina es tratable, especialmente cuando se detecta a tiempo. Recomiendan implementar campañas de concienciación con enfoque de género, ampliar el acceso a terapias psicológicas, y formar a los profesionales de la salud para que identifiquen los síntomas de manera más sensible y adecuada.
Organizaciones internacionales como la OMS han pedido a los gobiernos priorizar la salud mental de las mujeres, señalando que se trata de un asunto de salud pública global. En América Latina, solo un pequeño porcentaje de las mujeres con depresión recibe tratamiento especializado, lo que agrava el impacto de esta condición en su calidad de vida y en sus entornos familiares y laborales.
El estudio concluye con un llamado urgente a eliminar el estigma alrededor de la salud mental femenina y a promover políticas de prevención más efectivas. “Reconocer el sufrimiento emocional de las mujeres no es debilidad, es justicia”, señaló la doctora Ruiz.



