Un reciente estudio clínico realizado por investigadores de la Universidad de Harvard reveló que escuchar música tiene un impacto significativo en la reducción de la ansiedad, beneficiando a 7 de cada 10 pacientes que participaron en el ensayo. Los resultados confirman lo que muchas culturas han intuido por siglos: la música no solo entretiene, sino que también puede sanar.
El estudio, publicado en la revista Journal of Clinical Psychology, analizó a más de 500 pacientes que atravesaban distintos niveles de ansiedad, desde trastornos leves hasta casos relacionados con tratamientos médicos intensivos, como quimioterapia o intervenciones quirúrgicas. Los participantes fueron expuestos a sesiones de música durante 30 minutos diarios, por un período de dos semanas.
Los géneros más utilizados incluyeron música clásica suave, instrumental ambiental y algunas formas de jazz y música étnica relajante. En muchos casos, se permitió a los pacientes elegir el tipo de música con el que se sentían más cómodos, lo cual también se vinculó a mejores resultados.
Al finalizar el estudio, el 70% de los participantes reportaron una disminución significativa en los niveles de ansiedad, con mejoras en el ritmo cardíaco, respiración y estado de ánimo general. Además, varios pacientes señalaron que lograron dormir mejor y sentirse más optimistas durante el proceso de recuperación.
“La música activa áreas del cerebro asociadas al placer y al equilibrio emocional”, explicó la doctora Laura Mendes, psicóloga clínica y coautora del estudio. “Este estudio refuerza la idea de que los tratamientos médicos deben incorporar estrategias complementarias como la musicoterapia para mejorar el bienestar integral del paciente”.
La investigación también indicó que, aunque la música no sustituye la terapia profesional ni los tratamientos farmacológicos en casos severos, sí representa una herramienta efectiva, accesible y sin efectos secundarios para acompañar procesos de ansiedad y estrés.
Centros de salud en países como Alemania, Japón y Canadá ya han comenzado a integrar programas de musicoterapia en sus rutinas hospitalarias, y se espera que esta práctica gane mayor popularidad en América Latina en los próximos años.
Con estos resultados, los expertos hacen un llamado a los profesionales de la salud a considerar la música como una aliada terapéutica. En palabras de la doctora Mendes: “No siempre es necesario recetar más medicamentos cuando se puede prescribir una canción”.



