Rodrigo Riquelme ha comenzado su andadura como nuevo jugador del Real Betis Balompié. Aunque aún disfruta de unos días más de descanso tras una intensa temporada, el extremo madrileño ya ha mostrado su compromiso con el proyecto bético a través de sus primeras declaraciones a los medios oficiales del club. Su llegada, anunciada esta mañana, supone una apuesta firme de la entidad verdiblanca, que ha firmado al futbolista hasta 2030.
Con apenas 25 años, Riquelme se incorpora a uno de los proyectos más ilusionantes del fútbol español. No oculta su entusiasmo por el nuevo reto:
«Tengo mucha ilusión. El Betis ha apostado por mí. Desde el principio me ha querido, me ha transmitido ese sentimiento de que vaya allí. Lo han hecho tanto el cuerpo técnico como toda la dirección y eso, para un futbolista, es clave.»
El extremo no ha tardado en destacar el valor humano que ha percibido en el club, por encima incluso del atractivo deportivo que representa vestir la camiseta verdiblanca:
«Más allá de todo lo que sabemos que representa el Betis en el mundo del fútbol —un fútbol alegre, dinámico, con un entrenador de talla mundial—, es difícil decir que no a todo eso.»
Consciente del peso de las expectativas, el madrileño se marca como objetivo inmediato estar a la altura del aficionado:
«Quiero estar en cada partido y entrenamiento, dar el cien por cien y devolver la confianza que se ha depositado en mí.»
A la espera de incorporarse a la pretemporada a mediados de mes, el jugador concluyó su intervención con un mensaje directo a la hinchada bética:
«Espero que los aficionados estén igual de ilusionados con mi llegada que yo. Voy a dar todo lo que tengo y más para hacerles felices. Estoy convencido de que nos lo vamos a pasar muy bien este año.»
Con estas palabras, Rodrigo Riquelme comienza a tejer un vínculo que el Benito Villamarín ya empieza a celebrar. Su fichaje, más que una incorporación, se presenta como una declaración de intenciones.



