Un incendio forestal de rápida propagación ha encendido las alarmas en la isla de Creta, al sur de Grecia, donde las autoridades se vieron obligadas a evacuar de urgencia hoteles, viviendas y zonas residenciales cercanas al puerto de Ierapetra. El siniestro se produjo en medio de la temporada alta de turismo, lo que ha intensificado la preocupación tanto de las autoridades locales como de los operadores turísticos.
De acuerdo con los reportes oficiales, al menos tres localidades fueron evacuadas de manera preventiva debido a la cercanía de las llamas. Más de 1.500 personas, entre residentes y turistas, fueron trasladadas a refugios temporales, incluidos gimnasios y hoteles habilitados en otras zonas de la isla. La operación de evacuación se llevó a cabo mediante alertas enviadas a dispositivos móviles y con el despliegue de brigadas de emergencia.
Las condiciones meteorológicas han dificultado los esfuerzos para contener el fuego. Los fuertes vientos del sureste han alimentado las llamas, que avanzan rápidamente a través de zonas montañosas cubiertas de vegetación seca, generando grandes columnas de humo visibles desde varios kilómetros. Algunas viviendas ya han sufrido daños materiales y varias personas han sido atendidas por problemas respiratorios causados por la inhalación de humo. Hasta el momento, no se han registrado víctimas mortales.
Según el Servicio de Bomberos de Grecia, más de 150 bomberos, apoyados por unidades especializadas, trabajan en la zona para controlar el fuego. Sin embargo, las operaciones aéreas de extinción permanecieron suspendidas durante la noche debido a la escasa visibilidad y las condiciones peligrosas para los helicópteros y aviones cisterna. Las autoridades advirtieron que el riesgo de nuevos incendios sigue siendo extremadamente alto en Creta y en otras regiones del sur del país.
Incendios y calor extremo afectan a toda Europa
La situación en Grecia forma parte de un patrón más amplio que afecta a gran parte del continente europeo, donde una intensa ola de calor ha provocado condiciones climáticas extremas en varios países. En Francia, la ciudad de París activó la alerta roja por temperaturas extremas, lo que obligó al cierre de más de 2.200 centros escolares y al cierre temporal del último nivel de la Torre Eiffel por razones de seguridad. En los Países Bajos, muchas escuelas terminaron las clases antes del mediodía ante la previsión de temperaturas cercanas a los 38 grados Celsius.
En España, junio fue el mes más caluroso registrado desde que existen mediciones oficiales. La temperatura media nacional alcanzó los 23,6 grados, superando incluso los promedios habituales de julio y agosto. Portugal también registró cifras récord, con 46,6 grados en la localidad de Mora. En Cataluña, las altas temperaturas tuvieron consecuencias trágicas: un niño de dos años falleció tras permanecer varias horas dentro de un automóvil expuesto al sol, y un incendio obligó al confinamiento de unas 14.000 personas en la provincia de Lérida, donde se hallaron dos cuerpos calcinados.
La emergencia climática se extiende también a otros países de Europa Central y del Este, incluyendo Alemania, Suiza, Austria y Croacia, donde las autoridades mantienen activas las alertas por riesgo de incendio y golpe de calor. Expertos en climatología, como Samantha Burgess del observatorio europeo Copernicus, han advertido que estos fenómenos, cada vez más intensos y precoces en la temporada estival, son una consecuencia directa del calentamiento global.
Las autoridades sanitarias y de protección civil recomiendan evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse bien hidratado y seguir medidas básicas de autoprotección frente al calor y el humo. Mientras tanto, los servicios de emergencia europeos se mantienen en alerta, enfrentando una temporada de incendios y calor extremo que promete ser una de las más intensas de los últimos años.



