El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, instó este miércoles a los senadores republicanos a financiar su propuesta para desarrollar un nuevo sistema de control del tráfico aéreo, una iniciativa que presentó recientemente después del caos ocurrido en el aeropuerto de Newark, uno de los principales puntos de entrada a Nueva York.
Duffy destacó que el proyecto de infraestructura es, en su opinión, el más importante que enfrenta el país en este momento. «Este es el proyecto de infraestructura más importante que tiene este país en este momento», subrayó durante una rueda de prensa.
En su intervención, el secretario subrayó la necesidad urgente de revisar y modernizar el sistema de control del tráfico aéreo actual, que ha mostrado deficiencias notorias. «Creo que realmente es el momento de analizar qué tipo de sistema estamos utilizando, qué tipo de equipos empleamos y qué tipo de telecomunicaciones tenemos. Esto es una llamada a la acción para asegurarnos de que construimos un nuevo sistema de control del tráfico aéreo», expresó Duffy.
Este nuevo sistema de control del tráfico aéreo tiene un alcance nacional, y busca mejorar la eficiencia y seguridad del espacio aéreo de EE. UU., un paso crucial para enfrentar el aumento en la demanda de vuelos y prevenir futuros colapsos en los aeropuertos más transitados del país.
El caos experimentado en el aeropuerto de Newark a principios de año, que provocó retrasos y largas colas, ha sido el catalizador para esta propuesta, que busca solucionar los problemas de congestión y coordinación en el sistema actual. Duffy hizo un llamado al Congreso para que apoye y financie esta propuesta, subrayando la importancia de actuar con rapidez para evitar que estos problemas se agraven con el tiempo.
El proyecto también aborda la necesidad de actualizar las infraestructuras tecnológicas y la capacitación de los profesionales encargados de la gestión del tráfico aéreo, adaptando el sistema a las nuevas tecnologías y los avances en el campo de la aviación.
El llamado de Duffy representa un esfuerzo por modernizar un sistema que ha estado en funcionamiento durante varias décadas, con equipos y protocolos que no siempre cumplen con los estándares más modernos de eficiencia y seguridad.



