Un equipo internacional de astrónomos ha identificado un extraño y enigmático objeto en nuestra galaxia, la Vía Láctea, que podría cambiar lo que se sabe sobre las estrellas muertas y otros cuerpos celestes extremos.
Según el estudio publicado este miércoles en la prestigiosa revista Nature, el objeto —cuya naturaleza exacta aún no ha sido determinada— se encuentra a unos 15,000 años luz de la Tierra, en una región densa de estrellas, gas y polvo. Lo más peculiar es que emite rayos X y ondas de radio en un patrón regular, con un ciclo que se repite cada 44 minutos, al menos durante episodios de intensa actividad.
¿Qué es este objeto?
Los científicos barajan varias hipótesis. Podría tratarse de una estrella de neutrones altamente magnetizada, conocida como magnetar, o de una enana blanca, ambas remanentes de estrellas que han llegado al final de sus vidas. Pero también podría ser, como sugirió el autor principal Ziteng Andy Wang, de la Universidad Curtin en Australia, “algo exótico”, aún no identificado por la ciencia.
“Esta es la primera vez que observamos emisiones de rayos X en un transitorio de radio de largo período”, señaló Wang en declaraciones por correo electrónico, refiriéndose a objetos que emiten señales de radio durante largos intervalos, algo extremadamente raro en la astrofísica moderna.
Descubrimiento accidental
El hallazgo fue posible gracias al Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA, que detectó las emisiones de rayos X de forma fortuita en 2023, mientras observaba un remanente de supernova —los restos de una estrella que explotó en el pasado—. Aunque el misterioso objeto parece estar cerca de este remanente, los científicos aún no pueden confirmar si existe una conexión directa.
Un nuevo tipo de objeto astronómico
El descubrimiento añade un nuevo eslabón a la cadena de cuerpos celestes extremos y plantea más preguntas que respuestas. Lo que sorprende a los astrónomos es la regularidad del patrón de emisión y la combinación poco común de rayos X con ondas de radio, lo que sugiere un comportamiento energético muy inusual.
“Sea lo que sea, estamos frente a un nuevo tipo de objeto o a una nueva manifestación de algo que ya conocemos, pero que no se había comportado de esta manera”, concluyó Wang.
Este hallazgo abre las puertas a nuevas investigaciones en astrofísica, en busca de comprender mejor las formas exóticas que puede adoptar el universo en sus regiones más oscuras y distantes.



