Gabi Matos cuida de Ravi como si fuera su hijo: lo alimenta, lo baña y lo acuna. Sin embargo, Ravi no es un bebé real, sino un «bebé reborn», una muñeca hiperrealista que ha capturado la atención de miles de brasileños.
Estos muñecos, creados artesanalmente con materiales como silicona o vinilo, imitan con asombroso realismo a los recién nacidos, incluyendo detalles como venas, lágrimas y hasta la capacidad de succionar o hacer pipí. El mercado global de los bebés reborn alcanzó los 200 millones de dólares en 2024, según Market Report Analytics. En Brasil, el interés ha crecido significativamente, con picos de búsqueda en plataformas como Google Trends en los últimos meses.
Gabi Matos, residente en Campinas, comenzó su colección a los 9 años y ahora posee 22 muñecos a los que cuida como si fueran reales. Su pasión por los bebés reborn la ha llevado a compartir su experiencia en redes sociales, donde ha encontrado una comunidad de personas que comparten su afición.
Además de ser un pasatiempo, los bebés reborn han sido utilizados con fines terapéuticos. Por ejemplo, algunas personas los emplean para ayudar a superar el duelo por la pérdida de un hijo o para brindar consuelo a personas mayores con enfermedades cognitivas.
El fenómeno ha trascendido las redes sociales y ha influido en la cultura brasileña. En Río de Janeiro, se aprobó un proyecto de ley que establece el «Día de la Cegonha Reborn», en homenaje a los artesanos que producen estos muñecos.
Así, los bebés reborn han pasado de ser simples muñecos a convertirse en una tendencia cultural y emocional en Brasil, reflejando la conexión humana con el arte y el afecto.



