Un equipo de astrónomos ha sido testigo, por primera vez, de una violenta colisión cósmica en la que una galaxia atraviesa a otra, liberando una intensa radiación en una auténtica «batalla galáctica», informó este miércoles el Observatorio Europeo Austral (ESO).
Según el ESO, el estudio, publicado en la revista Nature, revela todos los detalles de esta «batalla galáctica», observada a través del Telescopio Extremadamente Grande del ESO y del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA).
En esta colisión, dos galaxias están enzarzadas en una intensa guerra. Una y otra cargan entre sí a velocidades de hasta 500 kilómetros por segundo, en un violento curso de colisión, solo para asestar un golpe de refilón antes de retirarse y prepararse para otro ataque.
«Es por eso que llamamos a este sistema la ‘justa cósmica'», explicó el coautor del estudio, Pasquier Noterdaeme, investigador del Instituto de Astrofísica de París y del Laboratorio Chileno-Francés de Astronomía en Chile. «Es como un combate medieval, pero estos caballeros galácticos no son precisamente caballerosos, ya que uno de ellos tiene una ventaja muy injusta: utiliza un cuásar para perforar a su oponente con una lanza de radiación», añadió.
Los cuásares son los núcleos brillantes de algunas galaxias distantes, alimentados por agujeros negros supermasivos, los cuales liberan enormes cantidades de radiación.
La radiación del cuásar: un golpe letal para la galaxia herida
Las nuevas observaciones indican que la radiación liberada por el cuásar destruye las nubes de gas y polvo que hay en la galaxia, dejando solo las regiones densas de menor tamaño. Estas regiones probablemente sean demasiado pequeñas para formar nuevas estrellas, lo que transforma drásticamente a la galaxia herida, dejándola con muy pocas zonas de formación estelar.
Según el ESO, «esta víctima galáctica» no es la única que está sufriendo transformaciones a causa de la colisión. El codirector del estudio, Serguéi Balashev, investigador del Instituto Ioffe en San Petersburgo, explicó que se cree que estas fusiones galácticas aportan enormes cantidades de gas a los agujeros negros supermasivos que residen en los centros de las galaxias. Esta acumulación de gas puede hacer que los agujeros negros crezcan aún más y liberen más energía en forma de radiación.
Un fenómeno cósmico que continúa revelando secretos
Los astrónomos ahora están ansiosos por estudiar más de cerca estos sistemas de fusión, ya que pueden proporcionar nuevas perspectivas sobre la evolución de las galaxias y el papel de los cuásares en la formación y destrucción de estrellas. A medida que se obtienen más datos, el telescopio ALMA y el Telescopio Extremadamente Grande del ESO seguirán siendo herramientas clave en la investigación de estos fenómenos cósmicos.



