El robo de tapas de alcantarillas se convierte en un grave riesgo para la seguridad vial y peatonal en Santo Domingo
Santo Domingo.- El robo de tapas de alcantarillas ha generado una grave preocupación en las calles de Santo Domingo, afectando tanto a peatones como conductores. Delincuentes sustraen las tapas de hierro para vender el metal, dejando agujeros peligrosos en el asfalto que representan una amenaza constante para la seguridad pública.
A pesar de los esfuerzos para resolver este problema, como la instalación de tapas de plástico por parte de la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD) hace dos años, la situación no ha mejorado. Según el presidente Luis Abinader, el proyecto sigue en evaluación, pero aún persisten los problemas en muchas zonas de la ciudad.
La Alcaldía del Distrito Nacional ha intentado abordar el problema mediante la colocación de tapas y parrillas de fibra de vidrio con resina de poliéster, diseñadas para evitar su sustracción. Desde junio de 2024, se han instalado 621 tapas y 385 rejillas en varios puntos de la ciudad, según informes del Ayuntamiento. Sin embargo, la realidad para los ciudadanos sigue siendo alarmante.
Los residentes y transeúntes han recurrido a soluciones improvisadas, como tapar los huecos con llantas o piedras, pero estos métodos no son una solución sostenible. «Usted la pone hoy y mañana la roban», lamenta Daniel de los Santos, un transeúnte preocupado por el peligro que representan los hoyos en las calles.
El caso de una niña de 13 años que cayó en una alcantarilla en San Cristóbal y permaneció atrapada durante ocho horas, fue un recordatorio doloroso de los riesgos que implica esta situación. «Lo veo mal porque los transeúntes no pueden caminar», señala Estefanny Bautista, una residente del barrio de Mendoza, quien también hace un llamado a la acción para resolver el problema.
La falta de tapas en las alcantarillas es un problema que afecta no solo a barrios marginados, sino a toda la ciudad. Raquel de León, quien caminaba con su hija, expresó su preocupación por la inseguridad que enfrentan los transeúntes, especialmente en las zonas más vulnerables. «La mayoría de los barrios están todos sin tapas», afirmó.
La falta de solución definitiva a este problema sigue poniendo en peligro la integridad física de los ciudadanos, mientras las autoridades continúan buscando alternativas para frenar el robo de tapas y garantizar la seguridad en las calles. Sin embargo, los residentes insisten en que la solución más efectiva podría ser la instalación de tapas de cemento, como sugirió Daniel de los Santos, para evitar que sean robadas y garantizar un entorno más seguro para todos.


